Dopaje

Cree el ladrón...

La Razón
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¿Era necesaria esta confesión?

–No le quedaba más remedio que admitirlo. Pero no lo ha hecho por lavar su conciencia, sino por sus proyectos, por nuevos retos; como lo fue volver al ciclismo tres años después de vencer al cáncer.

¿Después de esto, seguro que está para afrontar nuevos retos?

–Es un competidor nato y ahora tiene que imponerse a su mala imagen y es posible que adopte el papel de luchador por el juego limpio. Además, el reto es su Fundación (Livestrong).

¿Le va a escuchar la gente sabiendo que hizo trampa?

–Por su forma de ser, necesita estar en el ojo del huracán; podría haberse alejado del mundanal ruido, pero ha preferido volver a la actualidad, lo necesita.

¿Ha sido oportuno?

–Negar todas las acusaciones era imposible, ya no le quedaban fuerzas; y si pensaba emprender algún proyecto... Al fin ha sido sincero, quizá porque no ignora que en su país la gente es partidaria de dar una segunda oportunidad. Ha asumido su responsabilidad, no ha acusado a nadie y ha dicho: «Ésta es mi verdad».

¿Se pueden ganar siete Tours sin doparse?

–Se pueden ganar uno, tres, cinco y siete sin necesidad de recurrir al dopaje. Yo creo que él pensó, como el ladrón, que todos son de su condición. Él se dopaba y pensaba que se dopaban todos. Desconocía la realidad de los demás. No puedo estar de acuerdo con él; no ha estado afortunado.

¿El ciclismo está tocado de muerte?

–No. No ha sido un ataque directo contra patrocinadores o ciclistas. Ha sido su confesión sobre sus prácticas. El motor del ciclismo no es él, es el Tour, la Vuelta, el Giro... El ciclismo está tocado, sí, pero por lo que arrastra ya de antes.