El nuevo ciclismo «o es sin dopaje o no será»

«La cultura ahora es distinta, la gente sabe que doparse no interesa», dice Javier Guillén. López Cerrón pide que de las sanciones se encargue un organismo independiente. La labor de arrepentidos como David Millar ayuda a no repetir errores del pasado

«Creo que estamos en el buen camino. Armstrong ha reconocido que vivía en una cultura que sentía el dopaje como algo natural. La cultura ahora es diferente, la gente está más concienciada y sabe que doparse no interesa», explica el director de la Vuelta, Javier Guillén. «El que se dopa es un tramposo y hay que expulsarlo de nuestro entorno», añade. El ciclismo avanza hacia un futuro limpio porque es la manera de recuperar la credibilidad perdida. «El ciclismo o es sin dopaje o no será», sentencia Guillén, convencido de que los tiempos de la trampa sistemática y programada ya pasaron. «Estamos donde estamos porque teníamos un problema, lo atacamos y lo estamos solucionando», dice. «Si hay dopaje, será cosa de insensatos que lo hagan de manera individualizada».

«El ciclismo se ha reciclado», advierte José Luis López Cerrón. Ciclista, director deportivo, organizador de carreras y, ahora, presidente de la Federación Española, López Cerrón ha visto el ciclismo desde todas las perspectivas y nunca lo ha visto tan limpio como en este momento. «Los ciclistas, los médicos, los equipos, todos se han concienciado y el deporte actual no tiene nada que ver con el de hace quince años, con el de la época de Armstrong o el que se juzgará en la "operación Puerto"», asegura. El ciclismo ha ido dando pasos para acabar con el fraude, «los controles por sorpresa, el pasaporte biológico». «El mismo Armstrong ha reconocido que no podría haber hecho lo que hizo con los actuales métodos de detección». Pero quedan avances por lograr, como conseguir que no sean las federaciones de cada país las que tengan que castigar el dopaje, que se juzgue a través de órganos independientes. «Ya lo dije cuando me presenté a las elecciones. Me gustaría que fuese como en Italia y no fueran las federaciones las que tuvieran que juzgar a sus deportistas», explica López Cerrón.

El próximo paso para el ciclismo es recuperar la credibilidad perdida. «Se conseguirá si continuamos como en los últimos años, sin escándalos», argumenta López Cerrón. También contribuyen carreras como las tres grandes del año pasado. «Lo ha dicho David Millar, hay que reivindicar a Hesjedal, Wiggins y Contador, los ganadores de Giro, Tour y Vuelta», asegura Guillén. Tres triunfos con certificado de limpieza. Millar es uno de los «arrepentidos» que ayudan a escapar del ciclismo antiguo, instalado en el dopaje sistemático. «El valor de gente como él es decir que se puede correr sin dopaje, que merece la pena», reconoce el director de la Vuelta. «Sólo nos interesa mirar al pasado para no volver a cometer los mismos errores. La limpieza en el ciclismo tiene que tener vocación de continuidad para que lo que sucedió en el pasado no tenga ramificaciones en el presente», añade Guillén. Millar ayudó a destripar los errores del pasado en su biografìa, «Pedaleando en la oscuridad». El ciclista escocés confesó, como ahora Armstrong, pero las circunstancias son diferentes. «La confesión de Lance no ha hecho nada para ayudar al ciclismo. Creo necesario que hable de verdad, para saber cómo lo hizo, con quién lo hizo. De momento sólo se está ayudando a sí mismo», reconoce el director de la Vuelta.

Armstrong no ha colaborado todo lo que a la Agencia Estadounidense Antidopaje (Usada) le hubiera gustado. Quiere que vaya más allá, que explique la labor de los médicos, de su director, Johan Bruyneel y de la UCI en esta trama. Porque, como expresan algunas voces dentro del ciclismo: «Los que han generado el problema no pueden ser la solución». Por eso, Santi Blanco, al que José Miguel Echávarri designó en 1997 como el ganador del Tour de 2000, se pregunta para qué sirven estas confesiones. «¿Por qué no hablaban antes, cuando ganaban?», dice. «¿Hablan ahora por presión, por dinero? Hasta Bruyneel dicen que va a escribir un libro». «Yo he sido ciclista, pero me hago preguntas como la gente de la calle. Y para algunas no encuentro respuestas», añade. «En mi época sólo conocí a uno que no se dopara, Santi Blanco. Es un tío limpio», decía ayer en el diario «As» Jesús Manzano, el hombre que denunció el dopaje en España. «Dice Armstrong que se dopaba porque lo hacía todo el mundo. Que hable por él», pide Santi. Ahora sólo espera «que todo lo que ha pasado sirva para regenerar el ciclismo».