Nadie conoce a Eufemiano

Unai Osa, Joseba Beloki y David Etxebarria niegan cualquier relación con el doctor. Al primero, le recordaron que declaraba bajo juramento

Joseba Beloki, durante la declaración de ayer
Joseba Beloki, durante la declaración de ayer

Eufemiano Fuentes devoraba con tranquilidad los sandwiches que había comprado su hermana en un receso del juicio. Estaba tranquilo. El mismo médico del que Jorg Jaksche dijo el lunes que «suministraba productos a medio pelotón», parecía, sin embargo, un desconocido para la mayoría de los testigos de la jornada de ayer en el juicio por la «operación Puerto». «Le conozco de oídas», respondió David Etxebarria. «Sé quién es, pero no he tenido relación con él», dijo Joseba Beloki con la voz temblorosa. No le hizo cambiar de opinión un folio que aparece entre la documentación incautada al doctor Fuentes en el que figura su planificación para el año 2005. «No es mío. Ese año iba a correr las tres grandes y no aparece la Vuelta», dice. No encontró explicación para que fuera su número de teléfono el que figuraba en el plan. «Es el teléfono de mi casa. Y lo sigue siendo», reconoció.

Pero fue la falta de memoria de Unai Osa la que llamó la atención. La abogada de la AMA pidió a la jueza que le recordara que estaba bajo juramento. Tan increíble le resultaba la falta de memoria del ex ciclista que se vio en la obligación de informarle, de nuevo, de que el perjurio es un delito castigado con pena de cárcel. Pero la advertencia no mejoró la memoria de Unai. «¿Cuál era su equipo en 2004?», preguntaba el defensor de Manolo Saiz. «Illes Balears», respondió. «¿Y su director?». «Eusebio Unzué». A las mismas preguntas sobre el año siguiente sólo acertó a responder que su equipo continuaba siendo el Illes Balears. No reconoció al director, ni al mánager ni a los médicos. «Es que tenía muchos», fue su respuesta. Aunque acertó a reconocer que no había trabajado con Manolo Saiz en 2005.

El pequeño de los Osa –su hermano, Aitor, también fue ciclista– aseguró no conocer al doctor Fuentes, a pesar de que Eufemiano le reconoció como paciente el primer día de su declaración ante la jueza. «Aquí le digo los análisis que le quiero hacer y la planificación de tratamientos», explicó sobre unos documentos. «Anoto: lesión de menisco y más tarde, caída y lesión de clavícula», añade. Sin embargo, todos esos recuerdos se han borrado de la mente del ex ciclista. «Recuerdo que me rompí la clavícula», dijo, pero ni el lugar ni el mes de la caída están en su memoria. «No tengo ninguna relación con Eufemiano Fuentes», dijo ante la pregunta de la jueza. «Ninguna, te he dicho», respondió cuando le insistió el abogado de la UCI. Porque a Unai le costaba mantener el trato de usted a los abogados, lo que provocó que la jueza le llamara varias veces la atención, igual que hizo con David Etxebarria.

Isidro Nozal, al que el doctor Fuentes también reconoció como cliente, fue el único que admitió una relación con el médico. «He trabajado con él. Me hacía planes de entrenamiento y de alimentación», admitió. Nozal asegura que nunca pagó por los servicios del doctor, aunque se contradice en las fechas. Primero dijo que trabajó con él desde 2004. Después, sólo unos meses en 2005. La memoria.

Una operación maldita

El juicio por la «operación Puerto» regresa hoy al principio con el testimonio de Jesús Manzano. Sus confesiones en «As» fueron el comienzo de la investigación para la Guardia Civil. Sin embargo, a su testimonio hoy le faltará algo. Francisco Aguanell, el forense que en diciembre certificó las secuelas físicas que sufre el ex ciclista, falleció ayer después de sufrir el lunes un derrame cerebral. Una muerte que añadir a la de Alberto León, que se suicidó en 2011 y a la enfermedad de Merino Batres, liberado del juicio por su alzhéimer. Incluso Ángel Vicioso no pudo declarar ayer por enfermedad.