El canterano ideal

El Madrid considera a Lucas Vázquez el ejemplo perfecto de jugador de la casa. Se ganó el derecho a volver y a ser importante en el primer equipo y ahora ha renovado hasta 2021.

Lucas Vázquez, en un momento de la conferencia de prensa de ayer, por su renovación con el Real Madrid hasta junio de 2021
Lucas Vázquez, en un momento de la conferencia de prensa de ayer, por su renovación con el Real Madrid hasta junio de 2021

El Madrid considera a Lucas Vázquez el ejemplo perfecto de jugador de la casa. Se ganó el derecho a volver y a ser importante en el primer equipo y ahora ha renovado hasta 2021.

«Salir del Real Madrid es una lotería, nunca sabes si vas a volver. Te la juegas», dice Jesús Enrique Velasco, que sabe muy bien de lo que habla. Fue canterano blanco en los 90 y jugó ocho partidos con el primer equipo antes de marcharse al Sporting. Él, como otros muchos, nunca regresó. Lucas Vázquez lo apostó todo a una cesión en el Espanyol, sí que tuvo el billete de vuelta y ahora comparte los minutos, las asistencias y los goles con Cristiano, Bale y Benzema. «Personifica todos los valores que queremos inculcar a los jóvenes. Se ha ganado el reconocimiento y el cariño de todos. Estamos orgullosos de que sea un jugador de la casa y un ejemplo para los chicos de la cantera que aspiran a jugar en el primer equipo», confirmaba ayer Emilio Butragueño en el acto de renovación del futbolista gallego hasta 2021.

Lucas se ha convertido en algo así como el canterano ideal, completando un recorrido que empezó con 16 años dejando Galicia y que ahora se alarga, como mínimo, cinco temporadas más. «Estoy contento por cómo fue mi camino. Si los jóvenes se fijan en mí es un honor», reconoce desde dentro del reducido grupo de los que se marcharon para volver, como Carvajal y Morata.

«Mi sueño era poder vestir la camiseta del primer equipo, sabía que no era fácil, pero cuando persigues algo con ambición puede llegar», explicaba el extremo, que interpreta perfectamente el papel que Zidane quiere para los futbolistas como él en la primera plantilla. Sólo reclama minutos sobre el césped, no se queja y siempre está preparado cuando se le necesita. Es complicado encontrar un partido en estos dos últimos cursos en los que no mejorara al equipo saliendo desde el banquillo. Lucas inyecta su energía, su capacidad de desborde y trabajo sin balón para equilibrar el centro del campo. Con la pelota, tiene gol y facilidad para repartir asistencias. Siete dio el curso pasado y éste, en sólo 12 encuentros, ya lleva cinco. «Sí se me hizo un poco largo», reconoce del camino desde el centro del campo al punto de penalti en la tanda de la final de Milán. Pidió lanzar y Zidane le puso el primero. Él soltó los nervios jugando con la pelota antes de ponerla en el suelo y marcar.

Que se puede tener la misma importancia que un titular, pero saliendo desde el banquillo lo demostró Lucas la temporada pasada con apariciones importantes, como el pase del gol de Bale en la victoria en Anoeta en el esprint final por la Liga, o el del tanto de Cristiano para encarrilar definitivamente la eliminatoria de octavos de Champions frente a la Roma. «Es un honor y un privilegio poder estar al lado de grandísimos jugadores y aprender de ellos día a día», insiste. No necesita levantar el tono para ser importante. Habla como juega, en voz baja. Su fútbol lo dice todo.