El deporte, contra el bullying

LaLiga colabora con la Fundación Jero García y la Fundación Anar en una campaña para conienciar en la lucha contra el acoso a través del deporte

LaLiga colabora con la Fundación Jero García y la Fundación Anar en una campaña para conienciar en la lucha contra el acoso a través del deporte

Miriam Gutiérrez es el principio de todo. Sus seis victorias en seis combates como profesional la ponen en el camino de pelear más pronto que tarde por el campeonato de Europa. Tiene 35 años, dos hijos, una pareja y un trabajo estable. Pero su vida no siempre fue así. Miriam, como tantas, fue una mujer maltratada y avergonzada. Se escondió, abandonó el boxeo hasta que regresó al gimnasio de Jero García, abrió su alma y recuperó su vida. Jero incluyó la historia de Miriam en el libro que escribió junto a su esposa, “El boxeo es vida, vive duro”. Y juntos comparten su experiencia con jóvenes estudiantes para que ellos no sufran lo mismo.

Ahora, Jero y la fundación que lleva su nombre han dado un paso más. Junto a la Fundación Anar (Ayuda a niños y adolescentes en riesgo) y LaLiga a través del proyecto LaLiga4Sports, ha puesto en marcha la segunda parte del proyecto “Sports vs Bullying” en lucha contra el acoso escolar. La primera fue una velada de boxeo en el Casino Gran Madrid de Torrelodones en la que algunos de los boxeadores cambiaron sus apodos clásicos por insultos típicos. Miriam dejó de ser “La Reina” por un día para convertirse en “La Guarra”. Y Ardy, su compañero en La Escuela de Boxeo, el gimnasio de Jero, pasó a ser Álvaro “Puto friki” Rodríguez.

En la nueva campaña han colaborado deportistas de todo tipo y también actores. Gente como Nacho Guerreros, uno de los protagonistas de la serie “La que se avecina”, víctima de bullying en su adolescencia. “'La que se avecina' tiene tal número de seguidores adolescentes que pensé que podía ayudar que lo contara. Sufrí bullying en una época en la que no podíamos ponerle nombre. Pasé de la EGB a FP en delineación y vi que había dos que me miraban mal. Uno de ellos era compañero de juegos en mi infancia y no me reconocía como tal. Nunca supe cuál fue el primer golpe o la primera vez que me pegaban patadas en la mochila pero en Navidad yo ya me quería ir”, asegura. La salida la encontró a través de la actuación. “Yo ya tenía la vocación de ser actor y eso me ayudó a salir. Me callé, lo silencié y me convertí en cómplice porque había tres o cuatro más y cuando acosaban a otro no era a mí”, reconoce. Nada extraño entre las víctimas, pero aconseja a los chavales que lo sufren que lo cuenten, que no se callen. “Ahora hay más posibilidades de salir y antes no, antes se decía que era cosa de chavales”, afirma. Pero de aquella experiencia también saca una experiencia positiva. Aquel infierno le ayudó a reunir el valor para decir a sus padres que abandonaba la delineación porque lo que quería era ser actor.

Lo que consiguió la actuación con Nacho Guerreros puede conseguirlo el deporte con otros niños. Alex Barahona también es actor y reconoce que no ha sufrido acoso, pero no está tranquilo como padre. “Tengo dos pequeños de cuatro y dos y ves peligros por todas partes”, reconoce. “Uno de ellos es que no sean aceptados en el lugar donde ellos quieran estar y no sabría qué hacer. No tengo herramientas y la única que conozco es la prevención”, asume. “Soy de barrio. Un barrio heavy en el que tienes que salvar el culo constantemente”, explica. Y una de las maneras es el deporte. “En él siempre he encontrado una comunidad que me ha respaldado. Parar el bullying con el deporte me parece maravilloso y sobre todo incide en la prevención”, añade. Pero el actor reconoce como fundamental la labor de los padres. “Es importante hacer saber al niño, como referentes que somos que hay barreras que no se deben pasar. Cuando era pequeño he presenciado bullying constantemente, pero era algo incorporado, normal. Ahora que sabemos y empatizamos son los padres los que tienen que transmitirlo a sus hijos”.

El ejemplo de Carolina Marín es especial. Era el deporte lo que la hacía diferente y se convirtió también en su mejor ayuda.

“Yo no sufrí tanto como bullying. Fue más sutil. He sufrido que se metiesen conmigo, pero gracias al deporte me hice fuerte”, reconoce. “Llevaba mis trofeítos de cuando ganaba y me decían que si iba de chula, pero sólo los llevaba para que mis compañeros vieran el trofeo”, recuerda. Ella, como tantos, prefirió el silencio y esperar a que pasara. “Mi madre me preguntaba qué pasaba y le decía que me dolía la cabeza, pero lo pasaba fatal y quería encerrarme en mi habitación. Es importante que los niños sepan que siempre va a haber una ayuda”, advierte. “Con el bádminton era con lo que más disfrutaba. Con 12 años empezaba a viajar y gracias a mis padres con 14 años me vine a Madrid y el deporte me cambió. Es importante contar con alguien, con un amigo, con tus padres. Para mí mi equipo es fundamental, mis compañeros y mi entrenador”, dice. Carolina no es la única deportista que colabora en el vídeo promocional. Junto a ella también aparecen Lourdes Mohedano y Carlos Coloma. Una manera de tener una mano a las víctimas de acoso.

“Llevo trabajando con todo tipo de acoso desde hace diez años con mi fundación”, cuenta Jero. “Y me doy cuenta de que asociando los valores que tiene el deporte se podía elevar la autoestima. A través del elemento físico, psíquico y el conductual se puede hacer crecer a los chavales como personas. Y la fundación Anar nos ayuda con psicólogos”, explica. Aunque el trabajo fundamental está en casa. “La responsabilidad de los padres es inculcar valores para que localicen sus objetivos. El silencio es un cómplice tenebroso y hay que apartarlo. Por eso hemos empezado diciendo basta”.