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El español que manda en el Bayer Leverkusen

Fernando Carro (Barcelona, 1965) es el director ejecutivo del Bayer Leverkusen, el hombre que manda en el equipo alemán. El rival del Atlético en la Liga de Campeones lo encontró a través de un "headhunter", una empresa de cazatalentos que apreció su gestión anterior en Bertelsman, donde fue entre otras cosas presidente de la filial español y director ejecutivo mundial. El lunes aprovechó la visita a Madrid para visitar la agencia Efe y reunirse con un grupo de periodistas.

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Su primer contacto con el fútbol llegó a través de su madre, profesora de español de Hansi Krankl cuando fichó por el Barcelona. De ahí surgió una relación con el delantero austriaco que le llevó a pasar tiempo en su casa en Viena cuando jugaba para el Rapid y a ejercer el periodismo deportivo en Austria.

El fútbol era su pasión y aceptó el reto de dirigir al Bayer a pesar de las advertencias de su esposa. "Si al final trabajas en tu pasión te puede frustrar la realidad", le dijo. Pero esa frustración no ha llegado. El fútbol es diferente a todo, pero ha conseguido trasladar manera de trabajar, basada en entender a los trabajadores como personas, para triunfar. Su despacho en el estadio está al lado del de Rudi Völler, director general deportivo del club, la primera persona con la que se reúne cada mañana.

Procura comer todos los días con los futbolistas para entender sus necesidades. Es consciente de que no son todos iguales. Los hispanoamericanos que no hablan alemán, como Charles Aranguiz, se sienten cómodos con él. El resto también, para eso decidió situar como director deportivo, un escalón por debajo de Völler, a Timo Rolfes, capitán del equipo durante muchos años.

El fútbol alemán impide que los clubes sean controlados por millonarios árabes como sucede en otros países, incluida España. Hay una regla en Alemania que obliga a que el club social sea el propietario del 51 por ciento de las acciones. Sólo hay tres excepciones, el Hoffenheim, el Wolfsburgo (propiedad de Volkswagen) y el Leverkusen, propiedad de Bayer. Ambas empresas participaron ya en la fundación del equipo y por eso están excluidos sus clubes de la norma.

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La presencia de Bayer en el nombre dificulta la búsqueda de patrocinadores, que tienen que competir ya con una marca comercial dentro del club, pero su objetivo ahora es aprovechar la estructura internacional del laboratorio farmacéutico para crecer. El Leverkusen siempre ha mirado al exterior y el fichaje de Chicharito le sirvió para conseguir un millón de seguidores más en sus redes sociales. Por eso envidia al Espanyol y el fichaje de Wu Lei, que sirve para abrir el mercado chino al club español.

Los aficionados también están presentes en el día a día del club. Hay una comisión de doce representantes con la que se reúne. Con ellos consiguió desactivar un problema en la pretemporada pasada. El club no podía jugar un amistoso en su estadio ni en el del filial y tuvo que recurrir al de la cantera, con apenas mil asientos. Involucró a los aficionados en la decisión y acordaron pagar una entrada de tres euros que fuera destinada a actividades benéficas.

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Con diálogo se llega más lejos y Fernando Carro lo sabe, aunque eso no le sirva para poder competir con los clubes ingleses. La cultura alemana, más conservadora, y la memoria, los clubes alemanes ya sufrieron la quiebra de Kirch, propietaria de los derechos de televisión de la Bundesliga a finales del siglo pasado, les "obligan"a no incurrir en gastos desmesurados. Por el momento sí ha podido frenar al Bayern, obsesionado con el fichaje de Kai Havertz, el último talento surgido de la cantera del Leverkusen.