El Madrid desconecta contra el Girona y pierde

El equipo de Solari se adelantó en el marcador, pero después se dejó ir el rival remontó. Una derrota inesperada tras superar los escollos más complicados

Tanto esfuerzo, tanto remar para caer cuando ya había pasado la tormenta y el tiempo por fin parecía despejado. Hay algo en el Madrid que le impide ser constante y mantener la atención también los días que no parecen importantes, pero que sí lo son. El Girona que sumaba hasta 13 partidos sin ganar yque recibió un gol en contra, ganó en el Bernabeú. El equipo que había empatado en el Camp Nou, ganado en el Wanda y había salido vivo del choque de Amsterdam, fue incapaz de aguantar su gol, relajado hasta el peligro, desconectado de repente y dejando escapar, de nuevo, el tren de la Liga. Casemiro adelantó a los de Solari y todo parecía ir como debía: una victoria, tranquila, un día sin mucho esfuerzo para recuperar fuerzas, el típico partido para desestresar. Pero se les fue de la mano. Hay que mantener las formas, hay que mostrar interés también los domingos por la mañana, contra el Girona. No lo hizo el Madrid y el Girona fue avanzando, paso a paso, perdiendo el miedo y remontando en una segunda mitad en la que fue superior a un rival que recordó al de este otoño.

No hizo demasiados cambios Solari, pero fueron determinantes. Sobre todo la ausencia de Vinicius. Tiene que descansar el joven futbolista, pero no le van a dejar. Sin él, el equipo no tiene mordiente. Estuvo Asensio, activo al principio, pero que se fue apagando como el resto del equipo y acabó sustituido en la segunda mitad. El Girona no dijo nada durante la primera mitad, cohibido, pero los de Solari no lo aprovecharon. Fue un equipo intermitente. Insistió mucho por la derecha con Lucas Vázquez y la velocidad de Odriozola, que fue titular por Carvajal. Tiene que hacerse una pregunta el joven lateral derecho blanco: ¿para qué? No todo consiste en correr, sino en hacerlo con claridad y buscando un objetivo. En el otro lado, Marcelo pasaba por el partido sin hacer ruido: qué nostalgia tiene el equipo y la afición del Marcelo bueno. Llegó alguna vez el equipo local, pero no había el hambre de otras veces ni el espíritu competitivo. Como si se le hubiese ido toda la fuerzar en estas dos últimas semanas, también la ganas, como si pelear por la Liga de verdad, en serio, en cualquier circunstancia y condición fuese un exceso. Demasiados frentes abiertos para el Madrid. El encuentro era de un tono monocorde, más bien tedioso, pero el marcador estaba a favor.

Fue cambiando después del descanso. Eusebio movió a su equipo y les hizo entender que había que aprovechar las luces apagadas del rival. El Girona se fue haciendo grande, mientras el Madrid perdía el sitio de manera estrepitosa. Casemiro llegaba tarde a cualquier lugar, fuera de sitio, puede que lesionado, como si hubiese perdido la brújula interior y no supiese encontrar el norte. El Madrid se deshizo, dramáticamente. Quizá agotado. Ya no llegó arriba hasta que Vinicius salió al campo a alterar un poco la sangre. Pero era tarde. Varane perdió contundencia y Ramos no llegaba a tapar los huecos ni a encontrar el temple, hasta que fue expulsado.

El Girona encontraba sitio por todos lados. Llegó varias veces, se encontró con los palos y marcó de un penalti irrebatible. Era el momento de despertar para el Madrid y no lo hizo. Solari acabó jugando con Mariano, Bale, Vinicius y Benzema como un centrocampista más, pero faltó consistencia y puede que espíritu. Marcó el rival y les escaparon tres puntos al equipo que venía de sentirse tan a gusto consigo mismo. Que no es capaz este equipo de ser feliz demasiado tiempo seguido.