Una plata histórica

La selección española en silla de ruedas vendió cara su derrota ante Estados Unidos en la primera final paralímpica que disputaba.

Un equipo con 12 medallas paralímpicas contra otro que disputaba su primera final. Un equipo que mandó casi siempre en el marcador y otro que nunca se rindió, que fue una sombra para vender cara su derrota en la lucha por la medalla de oro. Fue plata España, pero el mérito es extraordinario. Fue oro Estados Unidos, un conjunto físicamente superior, que defiende y defiende con solidaridad, con bravura, con la silla siempre en movimiento, siendo un incordio constante. Aunque Alejandro Zarzuela logró colarse en la pintura yanqui desde el comienzo, las dificultades de España para atacar eran notables. Lo que se veía en la pista, lo que se ha visto durante todos estos días, es baloncesto de verdad: duro, con lanzamientos de lejos y juego interior, defensa, rebotes, bloqueos y sistemas. La única diferencia es que en lugar de correr con las piernas lo hacen en silla de ruedas. Mandó España al principio gracias a la aportación de uno de los hermanos Zarzuela, pero al acabar el primer cuarto Estados Unidos ya se habían puesto por delante. Un par de zonas pitadas a los chicos de José Manuel Artacho les castigaron en exceso. 12-8 era la desventaja en el primer cuarto, 29-23 al final del segundo. Los norteamericanos tiraban hacia delante y siempre respondía España volviendo a acercarse.

Al comienzo de la segunda parte la distancia fue de diez puntos (35-25), la máxima hasta ese momento. ¿Era el fin? En absoluto. Un 6-0 de parcial devolvió la emoción. Hasta a dos llegó a acercarse España (42-44), protagonista de un par de contragolpes, más dura en defensa y con la constante aportación de los hermanos Zarzuela. El milagro parecía cerca, pero entonces Estados Unidos sacó a relucir su juego exterior. Un triple de Steve Serio, un «jugón», fue el punto de partido de la exhibición de Williams, que antes del descanso ya había anotado el primer lanzamiento lejano del encuentro. Consiguió otro más y se fue hasta los 20 puntos para liderar el último estirón estadounidense. Ya no hubo tiempo para la reacción, pero España no perdió un oro, ganó una plata.