«Obrigado» amigo mío

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Ver a Cristiano llorando su impotencia, la de muchos madridistas... se me ha roto el alma. Un país entero se emocionó con el llanto del mejor jugador de la historia de Portugal. Era el partido de su vida, pero Cristiano ya ha ganado. Ha luchado contra todo y contra todos. Tras el golpe, intentaste volver al campo, una y otra vez... Pero tu cuerpo dijo basta. Eres un héroe. Un héroe que jamás se rinde, que lucha contra las adversidades, que se supera a sí mismo día a día y al que la única forma de pararle, aunque escueza, es la manera en que lo hizo Payet.

Tus guerreros

¡Maldito rodillazo! La injusticia y la mala suerte se cebaron en esa acción punible y encima no sancionada por un árbitro pusilánime. El partido perdió mucho sin ti, pero Portugal, la Portugal que tú comandas, se creció. Aunque el mundo ya no miraba sólo al terreno de juego sino a un banquillo y a una rodilla que impidieron que el número uno peleara por lo que había peleado tantos y tantos años. Todos estábamos con Cristiano, con su ambición, con su superación, con su profesionalidad, con su sacrificio, con su coraje y con su talento... Al final tus guerreros pelearon por ti. Nadie se merecía este título más que tu. Tus lágrimas también fueron las mías tras el pitido final. «Obrigado» amigo mío.