Fútbol

La hora del sueño atlético

Simeone descarta el pesimismo pese a los resultados y asegura que el equipo está al margen de que el Metropolitano albergue la final. Cinco canteranos en la convocatoria.

Simeone descarta el pesimismo pese a los resultados y asegura que el equipo está al margen de que el Metropolitano albergue la final. Cinco canteranos en la convocatoria.

Trece partidos le quedan al Atlético para proclamarse campeón de Europa en el Metropolitano. El principio de la utopía comienza en Mónaco, en un coqueto estadio y ante un rival que anda con las mismas penurias que los rojiblancos en el campeonato doméstico. El equipo monegasco, donde juega Falcao, un exrojiblanco con 70 goles y tres títulos –Liga incluida– en dos temporadas, sólo ha ganado un partido de los cinco disputados, tiene cinco puntos y, en teoría, la mejor versión de los de Simeone debería superar el primer escollo de esta Champions, que mira a San Blas y a ese lejano 1 de junio.

Para el Atlético, al que le han colocado en el grupo de los grandes aspirantes sin pensar en los presupuestos, verdad Cholo, el camino va a ser muy complicado. Su primer objetivo, como señalan en el vestuario, es clasificarse para octavos en un grupo de dificultad media con el mencionado Mónaco, el Brujas y el Borussia de Dortmund. Y es que en la retina de jugadores, técnicos y aficionados todavía están presentes los dos partidos con el Qarabag, al que el equipo fue incapaz de superar –dos empates–, lo que supuso el principio del fin para los rojiblancos, eliminados en la fase de grupos, con el consuelo final de la Europa Liga ante el Marsella. Lo recordaba Simeone en la conferencia de prensa. «Tenemos la dura experiencia del año pasado. Ahora sólo nos interesa el Mónaco y el partido a partido. Está claro que a los hinchas les encantaría jugar la final en nuestra casa, pero eso es más de la Prensa, del ambiente. Nosotros estamos un poco al margen porque para llegar allí hay que ganar», enfatiza el técnico rojiblanco.

Mentalizados están, asegura Simeone, pero en el comienzo del campeonato liguero, tras el triunfo en la Supercopa ante el Real Madrid, han ido de más a menos. Ganó al eterno rival y jugó una excelente primera parte en Mestalla ante el Valencia para después caer en picado. Venció al Rayo gracias a Oblak, sucumbió en Vigo ante el Celta y el empate ante el Eibar –ocasiones y paradas del portero al margen– demuestran que hay dudas, que el equipo no está bien y que la asignatura del gol todavía no la han aprobado Diego Costa y Griezmann, que dice que ya come en la mesa de Cristiano y Messi y que aspira a que sus paisanos le den el Balón de Oro.

No cree el técnico, de cara al exterior, que exista preocupación por los inquietantes comienzos. «No percibo pesimismo pese a nuestro inicia de Liga», dice, y explica que los goles llegarán: «El conjunto es el que tiene que resolver los partidos, pero ellos son muy importantes y aparecerán». Lo lógico es que jueguen los mismos del sábado. No tiene más opciones que dar la titularidad a Lucas, recuperado de sus molestias estomacales, en detrimento de Filipe Luis. Thomas, Correa y Gelson podrían ser algunas de las variantes.

El niño Borjita, autor del gol ante el Eibar y una de las joyas de la casa, está en Mónaco y estará en el banquillo presto por si los de arriba siguen sin afinar la puntería. Con él hay cuatro canteranos más, Álex (portero), Solano, Montero y Joaquín porque Simeone no ha podido recuperar a ninguno de los lesionados: Arias, Savic, Vitolo y Kalinic. Y la plantilla, por decisión del técnico y por el «fair play» financiero, es corta. Precisamente el fichaje de Lemar, otro de los protagonistas del partido al enfrentarse a su antiguo equipo, supuso un gran desembolso. El francés tendrá ganas de lucirse en su casa, pero sus últimas actuaciones no han justificado los 70 millones de su fichaje.

Todo, pues, preparado para el regreso del Atlético a la Champions. Hasta Mónaco ha viajado Miguel Ángel Gil, el consejero delegado. El que sueña, como todos los atléticos, con el 1 de junio. Hoy se da el primer paso. Y la andadura, como dice Simeone, es muy larga. La Champions es un ahora o nunca para el Atlético y para Simeone.