El juego de posición o ser vegano

Cuatro españoles siguen encabezando la estadística de más pases del Mundial. El fútbol de posesión ya no es el que lleva al éxito en Rusia. Hasta hace poco, que te gustase ese tipo de fútbol no era sólo porque daba la victoria, es que era le elección moral correcta.

Sergio Ramos sigue siendo el futbolista que más pases ha dado en este Mundial
Sergio Ramos sigue siendo el futbolista que más pases ha dado en este Mundial

Cuatro españoles siguen encabezando la estadística de más pases del Mundial. El fútbol de posesión ya no es el que lleva al éxito en Rusia. Hasta hace poco, que te gustase ese tipo de fútbol no era sólo porque daba la victoria, es que era le elección moral correcta.

España ha jugado un partido menos que ocho selecciones en este Mundial y algunas estadísticas describen que los cuatro primeros que más pases han dado en Rusia siguen siendo los españoles Sergio Ramos, Isco, Jordi Alba y Piqué. El siguiente es el argentino Mascherano.

Cuenta el crítico Ignacio Echevarría que muchas veces lo que le gusta a la gente que lee es que le guste leer. Hay pocas cosas con tanto prestigio social como leer un libro mientras otros ven «Masterchef». Cuando se descubre que un futbolista en vez de pasar las horas en la concentración jugando al FIFA en la play está leyendo, lo contamos como si hubiese que darle el Balón de Oro ¡al mejor jugador! Porque aún la gente se pregunta si un intelectual puede ser mala persona. ¡Pero, si lee!, decimos.

Sin embargo, no ocurre con los fontaneros, los periodistas, cocineros (bueno, con ellos o ellas un poco) o las o los conductores.

En la escala de postureo en tiempos de Instagram, leer está casi en la cima de la pirámide, muy cerca de montar en bici, de presumir de ser vegano, seguramente junto a que te guste el fútbol de posesión. No hay ningún problema con todo eso. Cada uno elige el modo con el que quiere entretenerse, moverse, comer o los partidos con los que más disfruta. Otra cosa es sacar lecturas morales de tus gustos.

En España aún llevamos pegadas a la piel las cenizas de la guerra entre Guardiola y Mourinho. Eran tan distintos que fue imposible no situarlos en dos bandos contrarios, sin matices ni puntos de encuentro, como una mala película que tanto nos engancha. Por eso nos causó tanto asombro el día que Xabi Alonso se fue del Real Madrid al Bayern de Guardiola. Si era del bando contrario.

Mourinho defendía el fútbol de transiciones rápidas; Guardiola perfeccionó el fútbol de posición, de posesión de balón en busca de un hueco, distraer al rival con apoyos constantes.

Lo que ocurrió con España en este Mundial fue llevar ese fútbol de posesión hasta la burla, como si estuviesen rodando un «sketch» humorístico sobre cómo el «tiki-taka» puede llevarte al más absoluto sopor.

En un reportaje que había que leer en este periódico, Ángel Cappa explicaba que «hay que dar los pases necesarios para fabricar espacios», si es uno, pues vale con uno; si con eso es imposible; pues demos dos...

Pero, claro, eso es como decir que uno lee para entretenerse, a veces para informarse; o que va en bici porque no tiene dinero para comprar gasolina; o que es vegano porque le apetece.

Y ahora, me voy a leer.