Una Liga de dos velocidades

Real Madrid y Barcelona viven al margen de los ajustes que afectan al resto. La clase media ha tenido que vender a sus estrellas para sobrevivir.

Los campeones de las dos últimas temporadas, Barcelona y Real Madrid, necesitaron cien puntos para alzarse con el título. El año pasado el tercero, el Atlético, quedó a 24 puntos; el cuarto, la Real Sociedad, a 34. en la Liga de Mourinho, el Valencia, tercero, quedó a 39... Las diferencias para la temporada que arranca hoy no sólo se mantienen sino que han aumentado. Los ricos son cada vez más ricos y la clase media se ha empobrecido. La mayoría se ha visto obligada a vender sus mejores activos, que han abandonado la Liga española, para simplemente sobrevivir y evitarse problemas mayores.

De los 100 millones que está dispuesto a pagar el Real Madrid para que Gareth Bale abandone el Tottenham y se convierta al madridismo a los 50.000 euros que ha costado el único refuerzo del Elche, el ex jugador del Barça B Lombán, media un abismo. El propio Florentino Pérez cuando decidió intervenir en la «operación Bale» destacó que «cien millones me parecen mucho, mucho para todo». El presidente es más consciente que nadie de la magnitud de la operación, pero el fichaje de Neymar por el Barça obliga. El fichaje del inglés sería el más caro de la historia y volvería a situar al Real Madrid en la primera línea del mercado veraniego por delante de los clubes manejados por jeques y magnates.

Esos cien millones es la cantidad que se estima van a rebajar los clubes en gasto de personal. Y es que para la temporada que se avecina, para la inmensa mayoría, casi todo son recortes. No será cosa de un año, los ajustes van para largo. «Creo que en tres temporadas muchos equipos en situación económica complicada podrán mantener y retener y traer talento al terreno de juego», afirmó recientemente Javier Tebas. El presidente de la LFP ha calificado esta etapa como una «fase de reestructuración económica». Y este nuevo marco supone que dos clubes –Almería y Rayo Vallecano– no se hayan gastado un euro. El recién ascendido Elche, 50.000; un clásico como el Espanyol, 200.000... Cifras que hace muy poco tiempo hubieran sonado ridículas.

Desde hace ocho años no hay un mercado veraniego tan raquítico. Sólo en la temporada pasada, cuando el gasto ascendió a 144 millones, los clubes gastaron menos que en un verano en el que están pendientes Bale y el central del Barcelona. La llegada de ambos depararía un dato muy alejado de los 500 millones invertidos en el curso 2009, cuando llegaron a la Liga Kaká, Cristiano Ronaldo o Ibrahimovic.

Con Real Madrid y Barcelona moviéndose en una órbita diferente al resto, los que antes eran alternativas al poder se deben conformar con aspirar a los dos puestos que permiten el acceso a la Liga de Campeones, el salvavidas económico para más de uno. El Atlético ha saneado con dos operaciones ejemplares: se ha deshecho por 60 millones de Falcao y ha rescatado a Villa del Barça por dos. El Valencia, después de aclarar sus cuentas con Hacienda, ha vendido a Soldado. La Real, a Illarramendi; el Málaga, a Joaquín, el Betis, a Beñat; el Sevilla, a Negredo y Navas; el Celta, a Iago Aspas... Descapitalizaciones en toda regla y que sólo evidencian que clubes que competían por todo hace nada necesitan sanearse. El Athletic Club es la excepción. Además de estrenar estadio, en Bilbao se han gastado más de doce millones, una cantidad inalcanzable para el resto de la clase media. Quizá tenga razón el entrenador del Rayo, Paco Jémez, cuando afirma: «Los grandes van a ser más grandes porque siguen teniendo posibilidad de fichar a los mejores y el resto va a ser cada vez más pequeño porque les obligan a vender. Esta Liga no es la mejor del mundo, por mucho que nos duela».

Nadie contempla una Liga en la que Barcelona y Real Madrid no ocupen las dos primeras plazas. Desde que el Villarreal logró el subcampeonato en la temporada 2007/08, el campeonato ha sido cosa de dos. A diferencia de lo que sucedió no hace mucho tiempo. Entre 1985 y 1995, Real Madrid y Barcelona se repartieron los once títulos, pero hubo seis subcampeones. Atlético, Valencia, Deportivo... Había alternativas. Este divorcio entre los dos grandes y el resto preocupa en la Liga y también en la Federación. En la LFP no se quiere oír hablar de un cambio en el reparto de los derechos televisivos. Para Tebas, los recursos son para los que los generan y esos son Madrid y Barça. Y como es una quimera que el título lo dispute algún equipo ajeno a ellos, desde la RFEF se considera que un cambio en el sistema de competición podría revitalizar el campeonato, pero eso ya es otra historia.