El Real Madrid gasta una vida en Valencia

El delantero portugués del Real Madrid Cristiano Ronaldo

Atropelló el Valencia al Madrid con dos fogonazos en los primeros diez minutos y lo que era un partido para acercar la Liga se convirtió en una montaña que nunca supo ascender el líder del campeonato.

Atropelló el Valencia al Madrid con dos fogonazos en los primeros diez minutos y lo que era un partido para acercar la Liga se convirtió en una montaña que nunca supo ascender el líder del campeonato. Fue un encuentro imprevisto, duro y frenético y marcado por los dos tantos a la contra del equipo de Voro, que pilló a contrapié a una defensa despistada y fallona, sobre todo Varane. El francés nunca se encontró y acabó sustituido, quizá con molestias, pero superado por el ambiente o por un mal día.

El plan del Valencia estaba claramente marcado: esperar al rival atrás, a veces muy atrás, y aprovechar los huecos a la contra que le iba a dar el equipo de Zidane. Lo que no había planeado es que llegasen tan rápido y tan seguidos. El Madrid estaba asentándose en el partido, con la pelota, buscando el modo de hacer daño a un rival ordenado y, de repente, se encontró con dos zarpazos que le hicieron profundas heridas.

La primera llegó en una contra que empezó el portero Alves y recorrió toda la banda izquierda para que Zaza se inventara un remate tremendo, que Navas sólo pudo mirar.

Se podía permitir un error, eso pasa y más cuando buscas la victoria. El problema, el asunto a estudiar, llegó cuando Varane perdió un balón y el Valencia construyó su segunda contra. Navas tampoco pudo pararla. El partido estaba aún en una toma de posiciones, en una presentación y el Madrid llevaba dos golpes, que fueron irrecuperables.

El guión del resto del choque ya estaba escrito: balón para el Madrid, defensa del Valencia. El asunto era si el conjunto de Voro iba a ser capaz de aguantar la necesidad y el talento del rival. Lo hizo: con apuros en algunos minutos, con solvencia en otros. Sufrió a ratos, cuando el Real Madrid estuvo más enchufado, al final de la primera mitad, cuando marcó Ronaldo y el comienzo de la segunda.

Con Modric fuera de foco y Kroos yendo de más a menos, fueron Marcelo y Benzema los que intentaron construir. Los mejores momentos del conjunto de Zidane fueron cuando el brasileño pudo llegar arriba: suyo fue el magnífico centro del gol que remató Cristiano y por su lado apareció el Madrid. Karim fue el mejor socio para los pocos espacios que dejaba el Valencia, es un experto en la asociación y no tiembla ante nada, pero todos sus esfuerzos resultaron infructuosos.

En más ocasiones de las que le gustaría, el Real Madrid se vio obligado a centrar desde los lados sin ventaja para sus delanteros. Mangala y Garay dejaron muy pocas opciones, mientras que Enzo Pérez echaba broncas a quien no muriese en el campo. Zaza se fue cojo, Munir se dejó hasta el último aliento. Sabía el Valencia que lo de anoche era una de las pocas alegrías que se podía dar esta temporada. Tenía que aguantar como fuera. Zidane dio paso a Bale, quitó a Modric para atacar con Lucas Vázquez, pero el Madrid se fue quedando sin luces, se rompió más y apenas tuvo oportunidades claras para marcar. Ha perdido una vida, le queda otra y aún sigue siendo líder.