¿Dónde está Tiger?

Woods se hunde, muy por encima del par del campo, y no pasa el corte en el «British», como ya le sucedió en el último US Open

Hubo un tiempo en que Jack Nicklaus temió por su récord de victorias en los Grandes. Dieciocho consiguió, una cifra que amenazaba con hacerse inalcanzable para varias generaciones hasta que apareció ese apodado «El Tigre», programado por su padre desde los tres años para superar todos los récords de la historia del golf. Pero la vida le apartó de su mujer, de su deporte y ya nada ha vuelto a ser lo mismo. Ayer cerró su participación en St. Andrews derrotado por el campo, por el viento y por la decadencia que alcanza a todos los deportistas, por mucho que a sus 39 años todavía parezca en buen estado para jugar al golf.

Quizá es sólo que una carrera tan precoz necesita un final prematuro, que no se trata de la edad del deportista sino de los años de uso profesional, que para Tiger han sido todos. Quizá sea sólo cansancio mental, simple aburrimiento. O puede que sea sólo un bache en el camino, lo único indudable es que Tiger abandona el Open Británico, que se disputa en el mismo campo en que lo ganó dos veces –tres triunfos tiene en total–, muy por encima del par del campo. El hoyo 14 vio su única pequeña victoria el primer día. Un insignificante birdie para el hombre que domaba los campos sin dificultad.

Tiger se despide, igual que Miguel Ángel Jiménez, castigado en sus dos recorridos por la segunda mitad del campo. El jueves se animó con un eagle en el hoyo cinco, un poquito de ánimo después de su primer bogey. En los últimos nueve hoyos, los bogeys caían uno detrás de otro. El campo siempre era mejor que el español. Ayer no fue mucho mejor, pero el programa se repitió. Dos birdies en la primera parte del recorrido fueron neutralizados por los tres bogeys de la segunda. Cuatro sobre el par fue el resultado que firmó en su tarjeta definitiva. Al veterano español le cuesta ya pasar el corte en los grandes. Son tres los que ha fallado de manera consecutiva. Ley de vida.

Como la despedida de Tom Watson. Al estadounidense, ganador de cinco «British», le llega la edad de la jubilación. Hasta los 65 años, el Open Británico ofrece una invitación a todos los jugadores que lo ganaron alguna vez. Ese momento ya ha llegado para Watson. A partir de ahora, si quisiera regresar, tendría que ganárselo en el circuito. Pero ya no está para esas cosas. El jueves se permitió alguna alegría, tres birdies que le recordaban lo grande que fue. Ayer, el campo sólo sabía castigarle. Se despide sin la posibilidad de disputar el torneo completo, aunque la web oficial del British mantiene en la foto de su ficha la imagen juvenil que lucía cuando lo ganó cinco veces entre 1975 y 1983.

Cuarenta años hace ya del primer triunfo de Watson en el Open. Meses después de aquel triunfo, nacería Tiger Woods. Nick Faldo sí había nacido. Cumplía 18 años por aquellas fechas. Ahora tiene 57 y, aunque aún podrá seguir jugando el torneo que ha ganado en tres ocasiones, aprovechó para despedirse del campo de St. Andrews. Duele ver la clasificación. Si se empieza por atrás, Watson y Faldo aparecen de los primeros. Como Mark Calcavecchia, otro ilustre veterano.

Faldo convirtió su última visita a St. Andrews en un espectáculo. Al llegar al final de su recorrido, desenfundó uno de sus míticos jerseys de rombos, el que lucía cuando ganó el British en el campo que ayer pisaba por última vez. Alzó los brazos al cielo, saludó a todo el mundo y dijo adiós para siempre al mítico recorrido escocés.

Las leyendas se marchan, pero llegarán otras. Y Dustin Johnson pelea por encontrar un sitio entre ellas. El mal tiempo le impidió completar su recorrido, pero confirmó las buenas sensaciones que ofreció en su aparición del jueves. Volvió a ser mejor que el campo. Cerró su participación de ayer en -3, para completar un total de 10 bajo par.

El inglés Danny Willet le apretaba por detrás. Él sí pudo completar su recorrido. Lideró durante algunos momentos la clasificación, pero le sobró un golpe para igualar a Johnson. Se quedó en -3, como el líder, nueve por debajo del par en el global.

Spieth, el favorito, se mantiene en los cinco bajo par del primer día sin poder completar su recorrido. Una distancia que le permite seguir en la pelea.