Zach Johnson es el elegido

Se impone en el playoff a Osthuizen y Leishman para ganar el «British»

Zach Johnson, con la Jarra de Clarete en la mano, recibe sonriente las felicitaciones por el triunfo en el Open Británico
Zach Johnson, con la Jarra de Clarete en la mano, recibe sonriente las felicitaciones por el triunfo en el Open Británico

El primer Grande de Sergio García parecía cercano. El español fue bajándole golpes al campo hasta que llegó la segunda mitad del recorrido. Llegó a ponerse a un solo golpe del liderato cuando le quedaban aún siete hoyos por jugar. Mantenía la esperanza de demostrar que la maldición del último día era sólo una leyenda que en algún momento se tendría que acabar. Pero llegó el hoyo 12 y con él el primer bogey del día. Un pasito atrás. Repitió en el 13, el trofeo se alejaba. Cuando hizo el tercer bogey en el 17 ya no le quedaban posibilidades de ser campeón del Open Británico. La leyenda de Seve, el único español que ha ganado el «British» en categoría profesional, el último jugador que lo ganó cuando el desenlace tuvo que aplazarse hasta un lunes, se le escapaba bajo la lluvia de Saint Andrews.

Para entonces ya hacía tiempo que se habían desvanecido las posibilidades de Paul Dunne, el amateur irlandés que amenazó con dinamitar el torneo en la jornada del domingo. «¿Por qué no?», se preguntaba después de terminar como líder el tercer recorrido. Pero el mal tiempo, el campo y la presión pudieron con él. Encadenó dos bogeys en los dos primeros hoyos. Dos derrotas anticipadas. Se repuso en el tres y en el cinco, completando los dos con un golpe por debajo del par. Y ahí se acabó el sueño para Dunne. En la segunda parte del recorrido hizo cuatro bogeys y un doble bogey para terminar con un +6 que le hundía en la clasificación.

El surafricano Louis Osthuizen era el único de los líderes que sobrevivía en cabeza. Jason Day tampoco era capaz de aguantar las embestidas del estadounidense Zach Johnson y el estadounidense Mark Leishman, que comenzaron el día con la obligación de remontar tres golpes. A Jordan Spieth, el favorito, el hombre que soñaba con encadenar los cuatro Grandes, le sobraba un golpe para alcanzar la cabeza.

Leishman, que llegaba en cabeza al hoyo 18, pagó su mal final. En los últimos seis hoyos fue incapaz de ganarle un solo golpe al campo, que le castigó con un bogey en el 16. Osthuizen recuperó en el último el golpe que le faltaba para igualar con Leishman y Zach Johnson, que en el 17 parecía derrotado con un bogey, también recuperó en el último hoyo.

Llegaba el desempate entre los tres.Un playoff de cuatro hoyos –el 1, el 2, el 17 y el 18– al que Leishman llegaba derrotado. Cometió dos bogeys más que le dejaron fuera de la pelea por el campeonato. Osthuizen se animó con un birdie en el primer hoyo del desempate, pero un bogey en el tercero, el 17, dejaba el camino abierto para Johnson, a pesar de que tampoco escapó de la trampa del 17. Los dos birdies en los primeros hoyos eran suficientes para darle la victoria. Al final del camino le esperaba su esposa para darle un beso de felicitación. Johnson, que ya ganó el Masters de Augusta en 2007, disfruta de su momento de gloria.