Indira Terrero logra por milésimas el bronce en 400 metros

Indira Terrero, nacida en La Habana hace 28 años y española desde marzo pasado, consiguió, batiendo por milésimas a la campeona del mundo, una histórica medalla de bronce en una prueba, la femenina de 400 metros, que nunca había tenido presencia española en unos campeonatos de Europa.

El pulso con la británica Christine Ohuruogu, doble campeona mundial, lo ganó Terrero por convicción y por hambre de medalla después de permanecer tres años si representar a ningún país en competición internacional.

La victoria fue para la británica Libania Grenot con un registro de 51.10, seguida de la ucraniana Olha Zemlyak (51.36), pero la mayor emoción estuvo en el combate por el bronce. "No sentía las piernas, solo los brazos", confesó Terrero.

Aauri Lorena Bokesa, la otra española en la final, partió por la calle ocho, sin referencias de sus rivales, y pagó su táctica conservadora con el octavo y último puesto (52.39).

La de Terrero, que entrena en Valencia a las órdenes de Rafael Blanquer, es la cuarta medalla española en los Europeos de Zúrich, después del oro de Miguel Ángel López en 20 km. marcha, la plata de Borja Vivas en peso y el bronce de Ángel Mullera en 3.000 m. obstáculos.

También hubo presencia española en la final masculina de 400, por primera vez desde hace doce años. El canario Samuel García, campeón de España, llegó séptimo con un tiempo de 46.35 segundos, saliendo, también por la calle ocho. Permaneció al nivel de sus adversarios hasta que, en plena recta de meta, le fueron abandonando las fuerzas. Venció el británico Martyn Rooney con 44.71.

El atletismo español ha cerrado un paréntesis de doce años sin pisar una final de 400 metros. No lo había hecho jamás en categoría femenina, y David Canal fue el último hombre en conseguirlo, cuando fue subcampeón en Múnich 2002 con una marca de 45.24.

La ronda de clasificación de longitud confirmó la candidatura de Eusebio Cáceres al podio, especialmente tras la eliminación del campeón del mundo, el ruso Aleksandr Menkov.

Cáceres, campeón de España, se clasificó para la final del domingo al saltar 8,05 metros en el segundo turno de la ronda de clasificación. La marca de acceso directo a la final era de ocho metros justos, de ahí que Cáceres no necesitara seguir saltando.

Los otros dos españoles, Jean Marie Okutu y Luis Felipe Méliz fracasaron en su objetivo. El primero con una marca de 7,64 y el segundo con 6,85 en una tarde desapacible por el viento y la lluvia.

La jornada volvió a tener entre sus protagonistas a Ángel Mullera. El gerundense, que logró anoche la medalla de bronce en 3.000 metros obstáculos tras la descalificación del francés Mahiedine Mekhissi-Benabbad, sufrió una pequeña afrenta en el podio, cuando otro galo, Yoann Kowal, que heredó el oro, se resistió a posar junto a él hasta que el público le recriminó, con silbidos, su actitud.

Kowal terminó pidiendo disculpas a Mullera en la rueda de prensa oficial. "Tenía emociones muy fuertes, estaba un poco nervioso y pido perdón a Mullera. Hice eso porque pensaba que el que tenía que estar ahí era mi compañero Mekhissi", comentó a la pregunta de un periodista español.

Mullera, en la misma rueda de prensa oficial de los medallistas, calificó de "gesto antideportivo"la actitud de Kowal en el podio porque, observó, "yo me he limité a correr todo lo que pude".