Joaquín Sánchez: «Lopera me quería mandar a Rusia...en fin, sus cosas»

De vuelta en «su» Betis, este veterano recibe cada semana los aplausos del rival.

Joaquín Sánchez Rodríguez (El Puerto de Santa María, 1981) es un tipo afortunado, dotado de numerosos dones. La celebridad lo alcanzó por su excepcional talento futbolístico, pero él es mucho más gracias a una personalidad arrebatadora: espontáneo, simpático, natural, inteligente, encantador, siempre disponible... Ni los sevillistas más recalcitrantes encuentran un motivo para criticarlo. De regreso a su Betis, a su casa, sólo el DNI dicta que este chico con la ilusión de un juvenil es ya un ilustre veterano.

–Pues yo voy a empezar con un reproche.

–Pues empezamos bien... Dale, venga.

–¿Por qué, siendo tan bueno, no ha querido ser una leyenda?

–Ha habido momentos en mi carrera en los que podía haber ido a clubes que me habrían permitido tener un palmarés mejor. En su momento, surgió la posibilidad de ir al Chelsea y también se habló mucho del Real Madrid, pero yo soy una persona que tengo que sentir las cosas y, en aquel momento, no me apeteció irme de España. Me fui al Valencia, donde me trataron muy bien, pero fueron años complicados a nivel institucional.

–Y dejó de ir a la Selección, que empezó a ganar torneos justo cuando usted salió.

–No me puedo quejar de mi carrera como internacional porque he tenido el privilegio de jugar dos mundiales y una Eurocopa, pero es verdad que por culpa de Koeman, que fue una calamidad, me caí de la convocatoria de Luis Aragonés justo antes de la Eurocopa de 2008. Yo creo que me merecía ir a Austria.

–¿Tuvo algún problema con Luis Aragonés?

–No, para nada. Hice unas declaraciones desafortunadas pero se aclaró todo en su momento. Luis tenía mucha personalidad y yo no soy de callarme, así que alguna vez chocamos pero me llevaba fenomenal con él. Lo único que le reprocho, y como desde el cielo él me escucha y sabe que me cago en sus muertos por ello (risas), fue que no me llamó para explicarme que me iba a dejar fuera.

–Lo bien que jugaba esa selección, y eso que le faltaba usted, que era de los mejores de esa generación.

–Ese equipo bordó el fútbol, me daba mucha envidia sana verlos... Es verdad que el estilo cambió un poco porque Luis, y luego Del Bosque, empezaron a meter a más jugadores por dentro, pero yo creo que podría haberme adaptado bien a eso o haber ido como especialista para jugar en determinados partidos. Pero cuando un grupo funciona bien, el que se ha quedado fuera no vuelve a entrar. Es una ley del fútbol.

–¿Tan distinto es este Betis del que dejó en 2006?

–Sí y no. Es muy distinto porque han pasado nueve años. Las instalaciones han cambiado completamente, es todo mucho más moderno, el club es mucho más profesional en todas sus estructuras... Bueno, ni siquiera está Lopera, que parecía que se iba a llevar toda la vida aquí. En eso es distinto, pero el Betis tiene una fuerza tan grande que, de alguna manera, hace que todo sea igual. El Betis es el Betis, esté quien esté y donde esté. Por eso es especial.

–Ha nombrado a Lopera. ¿Es quizá usted de las pocas personas que ni le rindió pleitesía ni terminó a tortas con él?

–Hombre, tuve mis historias con don Manuel pero siempre nos llevamos bien, es verdad. Cuando llegó el momento de traspasarme, como era tan puñetero con los contratos, ocurrió la historia aquella de que me cedió al Albacete. ¿Y yo qué iba a hacer? Pues me planté en el Albacete... Luego dijo que me iba a mandar a un equipo ruso, en fin, sus cosas. Pero al final, no hubo problemas, porque él si de algo entiende es de negocios y sabía que la oferta del Valencia era buena para todos. Igual que vendió a Oliveira al Milan, me vendió a mí.

¿Tiene sentido que luche por volver al Betis?

–Tiene derecho a hacer lo que quiera. Él es el dueño de muchas acciones, así que algo tendrá que decir, pero creo que el Betis de hoy necesita a otro tipo de gente. Eso sí, lo que hizo el Betis durante su presidencia ahí está.

–El que ha vuelto es usted, que sale ovacionado de todos los campos. ¿Se siente el nuevo Iniesta del fútbol español?

–Sí, pero lo mío tiene más mérito porque yo no he metido un gol en la final del Mundial (risas). No, en serio, lo que me está pasando es increíble. Que vinieran 20.000 béticos a mi presentación fue muy grande, aunque eso se entiende: el club organiza una presentación y la gente viene... pero que me aplaudan las demás aficiones de España es la hostia, no sabría explicarlo. Yo creo que en parte es porque me identifican con el Betis, que es un club que cae muy bien. Y luego, bueno, llevo quince años en esto y nunca me he llevado mal con nadie.

–Otra vuelta sonada es la de El Barrio, que ha vuelto a grabar un disco. ¿Sigue siendo fan?

–¿Cómo que fan? ¡Soy colega suyo! Si hasta le hago los coros en una canción del disco nuevo. Una vez, con Padilla (el torero jerezano, amigo de ambos), participamos en la grabación de un vídeo. Nos metimos en un coche antiguo y empezaron a sacudirlo, aquello parecía un terremoto... Qué risa. Yo creía que nos matábamos.

–Ah, tampoco ha abandonado su afición a los toros.

–Eso nunca, y menos ahora que existe tanta polémica con los antitaurinos. La fiesta de los toros es algo muy nuestro, no podemos renunciar a ella. Aunque también te digo, como defensor acérrimo, que el mundo del toro debería abrirse, explicarse, no mostrarse acomplejado. Si los taurinos fuesen capaces de contar la belleza, el arte, la ecología... De todos modos, estoy seguro de que, por mucho que la ataquen, la Fiesta es indestructible.