Khedira, futbolista otra vez

Khedira, en el entrenamiento de ayer, detrás de Coentrao y Ronaldo

En la final de la Copa del Rey, con el partido empatado y el Madrid en su peor momento, Ancelotti miró a su banquillo y vio a Illarramendi, a Diego López y a una serie de futbolistas de calidad, todos de la cantera del club blanco. Las lesiones le habían mermado tanto la plantilla que no tenía donde elegir. Uno de los jugadores que más ha echado en falta el entrenador italiano ha sido Khedira, que se lesionó con la selección alemana en un partido en noviembre de 2013 y desde entonces ha estado recuperándose de la rotura de los ligamentos cruzado anterior y colateral medial de la rodilla derecha. Ha sido un proceso largo en el que el futbolista sólo ha visto la luz durante el último mes y ayer, por fin, se abrió la puerta del autobús para él, entró en la convocatoria y hoy va a estar en el banquillo.

Es la mejor noticia para una entidad que los últimos días vive días de euforia. Pasó a la final de la Liga de Campeones y ya tiene a un futbolista más para contar con él. La lesión de Khedira obligó a Ancelotti a repensar todo el equipo. Su lesión le rompió los planes como pocos jugadores podían hacerlo. El alemán, discutido por parte de la grada, era uno de sus futbolistas claves. Pocos como él aportaban al equipo llegada al área y equilibrio a la hora de defender. Khedira ocupaba mucho campo, es ordenado tácticamente y un centrocampista puro, lo que no abunda en la plantilla. Sin él, Ancelotti ha convencido a otros futbolistas para que se adapten a una posición que en principio no era la suya. Es otro de los éxitos que hay que apuntar al entrenador italiano. Sin Khedira, Modric ha asumido gran parte de la responsabilidad para cargar con el equipo en los momentos complicados. Sin Khedira, Di María ha descubierto que puede ser un futbolista regular y más que aprovechable aunque se sitúe más lejos del área del rival. Sin Khedira y con un 4-4-2 a la hora de defender, Isco se ha sacrificado como no lo había hecho casi nunca en su carrera deportiva, por el bien del equipo y porque no había otro modo de encontrar un hueco en el equipo titular.

Sin Khedira, en el encuentro más importante de la temporada hasta ahora, la vuelta de las semifinales en Múnich, Gareth Bale, el gran fichaje de esta temporada, tuvo que situarse en el centro del campo. Y todos han cumplido y todos han llevado al equipo al éxito. El alemán, mientras se operaba en Alemania, se recuperaba sin dejar de trabajar, con la vista puesta en este final de temporada. No estaba claro que iba a llegar. Ahora se sabe que sí. Que está listo. Este mes se le vio por fin correr en Valdebebas, después volvió al grupo, ayer a la convocatoria y hoy al banquillo. El Madrid prepara un amistoso para probarle. Si todo va bien, incluso podría jugar algún partido esta temporada y llegar al Mundial. Quién sabe si puede participar el 24 de mayo, en la final de Lisboa.