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La brecha de Modric

El día más completo del croata desde el Mundial lo fue también del Real Madrid, impulsado por la recuperación física y futbolística de su número «10». «Así debemos luchar por este escudo», aseguró.

El día más completo del croata desde el Mundial lo fue también del Real Madrid, impulsado por la recuperación física y futbolística de su número «10». «Así debemos luchar por este escudo», aseguró.

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Afortunadamente para el Real Madrid, el Mundial le queda ya lejos a Modric, igual que todo el ruido mediático de los premios individuales que recibió a finales de 2018. Las tres prórrogas que necesitó Croacia para llegar a la final de Moscú dejaron agotado física y mentalmente al centrocampista, que ahora empieza a reconocerse, y eso hace que todo el equipo se transforme. Ayer puso de acuerdo al público del Santiago Bernabéu –que le cantó aquello de «Balón de Oro»– y a los dos entrenadores, entregados en sus declaraciones a la calidad del mejor futbolista del año pasado. «Creo que ha sido el más destacado del partido», decía Machín, que lamentó haberse encontrado al Real Madrid más afinado de los últimos tiempos.

Solari quería quedarse con el esfuerzo, la energía y el fútbol de todos los suyos, pero no tuvo más remedio que hacer un apartado especial para el «10». «Estuvo sobresaliente. Completó una gran primera parte, se hizo una brecha, estuvo los quince minutos del descanso en la camilla para que le cosieran, salió de nuevo para hacer una segunda mitad estupenda y marcar un gol», explicaba el argentino. Su enorme actuación encontró el premio individual en el penúltimo minuto de la prolongación, que en su caso no es algo sin importancia. Cuando el choque terminaba, Modric estaba en el borde del área contraria presionando y robando la pelota a Carriço. Después de haberlo corrido todo, todavía le quedaban pulmones de sobra.

No hay ni rastro del futbolista que a la de hora de juego iba con la lengua fuera y le faltaban las fuerzas. Ha vuelto Modric y, con él, todo el equipo: solidario, atento, concentrado y capaz de jugar la segunda parte entera en la mitad del campo sevillista. Fue la mejor función de los blancos con el nuevo técnico, que cumple tres meses en el cargo sin haber perdido la pasión por el fútbol. «Siempre he disfrutado y todavía disfruto de la competencia, que es lo que me apasiona. Nos gusta el día a día, más allá de los altos y bajos que tenemos», contaba el Solari más aliviado de las últimas semanas. Presumió de la reacción de su plantilla ante tantas adversidades. «Con tantas lesiones, ha habido tiempo para mostrar espíritu competitivo, para que los jóvenes den un paso adelante y para que los veteranos muestren que todavía tienen mucho que darle a este equipo», confirmaba el técnico.

«Nos hacía falta algo»

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Uno de esos «mayores» con currículum brillante es Modric, que ayer volvió a pasar por zona mixta después de mostrarse muy crítico en ese mismo lugar tras la última derrota liguera ante la Real. «Cuando no veo las cosas bien, lo digo. Lo de hoy tiene que ser un ejemplo de cómo tenemos que jugar y luchar por este escudo. Además, necesitábamos un partido así. No se nos habíamos olvidado jugar», cerraba el mejor de la tarde. Y si él brilla, también lo hace el Real Madrid.