Fútbol

La mejor España posible

Ceballos celebra el cuarto gol de España
Ceballos celebra el cuarto gol de España

España liberó todo su fútbol cuando más lo necesitaba. Sepultó a Polonia con una avalancha de juego que hizo casi invisible a Sivera. El partido se jugó siempre en terreno polaco y la sensación era que la Roja podía marcar todos los goles que le hicieran falta. Tardaron en llegar a pesar de la insistencia de Fornals, que llegaba con el impulso de haber marcado el tanto de la victoria contra Bélgica, y de Fabián. El centrocampista del Nápoles afinó la puntería con dos disparos que pegaron en los postes. El primero, directo a la escuadra, el segundo, al larguero.

España amenazó con desesperarse ante la resistencia del gol, pero siguió jugando a lo mismo. A tener la pelota y asfixiar a los polacos. Polonia defendía con nueve jugadores en el área y los otros dos no andaban demasiado lejos. Componían un muro en el que costaba mucho penetrar. Por eso España lo intentaba desde fuera del área. Por obligación, aunque el primer gol llegara con una maniobra de distracción que permitió un pase atrás en el área que remató Fornals lanzándose al suelo.

Con el camino abierto, todo parecía más sencillo. Ceballos y Fabián dominaban el juego a su gusto y la Roja no echaba de menos la presencia de un delantero centro. El seleccionador, Luis de la Fuente, sacrificó a Borja Mayoral y dejó Oyarzabal como futbolista más adelantado para reforzar la posesión y la precisión en el manejo de la pelota.

Polonia se cansó de correr detrás de la pelota y el movimiento del balón permitía que se abrieran huecos donde antes se acumulaban piernas polacas. Y así llegó el gol de Oyarzabal, que remató desde el suelo y marcó con la ayuda del defensa polaco que llegó tarde a tapar. España abría el juego por los costados con los dos laterales, que permitían que Dani Olmo y Fornals ayudaran en el centro. La Roja era superior en el centro del campo, pero también en las áreas. Fabián, con otro remate desde fuera del área, cerraba la primera parte con el tercer gol y el trabajo hecho.

Sólo el acierto de Grabara, el portero polaco en el comienzo de la segunda mitad impidió que el dominio de España fuera mayor en el marcador. En el juego no se discutía. La selección de Luis de la Fuente ha ido creciendo a medida que ha ido avanzando el torneo. Se derrumbó contra Italia en la segunda mitad, pero se sobrepuso contra Bélgica y fue todo lo que se espera de ella contra Polonia.

Con el objetivo cumplido, no se dejó ir. Con los tres goles España estaba en semifinales y en los Juegos del año que viene, pero no se conformaba. Se divertía y quería seguir divirtiéndose. Y el primero, el capitán, Dani Ceballos. Ya fue elegido el mejor jugador de la Eurocopa hace dos años, cuando España perdió la final contra Alemania. Pero quiere volver a competir por todos los trofeos, los individuales y los colectivos. Marcó el cuarto en un maravilloso lanzamiento de falta que sólo permitió al portero polaco mirar por dónde se colaba la pelota.

Fue sustituido antes del final por Manu Vallejo porque el seleccionador quería que descansara, igual que hizo con Fabián. El descanso de Oyarzabal fue forzoso. Un mal apoyo sobre la línea de fondo hizo que se le fuera la rodilla y se marchó del campo en camilla y con las manos en la cara. Fue la mala noticia de un partido redondo que cerró su sustituto, Borja Mayoral, con un remate dentro del área que sirvió para el quinto de España. Pocos fueron.