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La rebelión del Nápoles de Ancelotti

La plantilla y el entrenador se han negado a concentrarse toda la semana como exigía su presidente después del empate ante el Salzburgo

El vestuario del Nápoles es un polvorín. El empate en Champions ante el Salzburgo y los desorbitados métodos de De Laurentiis han hecho estallar la tensión en el séptimo clasificado de la Serie A, que lleva cuatro partidos sin ganar. El bajo rendimiento del equipo ha llevado a su presidente, Aurelio De Laurentiis, a ordenar una concentración para toda esta semana, algo a lo que los futbolistas no han cedido ausentándose anoche de la concentración. Insigne, uno de los líderes del equipo, habría comunicado al hijo del presidente que no están dispuestos a permanecer concentrados hasta el partido delsábado ante el Genoa.

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Al igual que ocurrió con Sarri o Benítez, De Laurentiis tampoco parece entenderse con Carlo Ancelotti, entrenador del Nápoles al que algunos medios ya relacionan con el Boca Juniors. El italiano decidía no comparecer ante los medios tras el partido, transmitiendo así su apoyo a sus futbolistas. A pesar de los resultados, entrenador y jugadores son uno, como demostraron en la celebración conjunta del gol ante el Salzburgo.

La primera reacción del presidente del equipo italiano fue continuar con su actitud despótica amenazando con tomar acciones legales contra su plantilla y deslegitimar el poder que había concedido a su entrenador. Sin embargo, en un comunicado daba marcha atrás al saberse que no estaba apoyado por el acuerdo colectivo de futbolistas de Italia, que no permite concentraciones «de castigo» como la que él había diseñado. El club sólo tendría derecho a castigar a sus jugadores en los casos de expulsiones, faltas duras o declaraciones fuera de lugar, nunca a obligarles a concentrarse a las doce de la noche por «exigencias técnico deportivas». Conocedores de esta norma, después del empate, los jugadores dejaban vacío el autobús que les habría llevado de vuelta a su ciudad deportiva.

En este escenario al Nápoles se le pone muy cuesta arriba la temporada, aunque todavía cuenta con tiempo para cumplir con sus objetivos: clasificarse de nuevo para la Champions y pasar, al menos, a octavos.