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La seguridad de España

Sergio Ramos
Sergio Ramoslarazon

Han pasado doce años desde que Iker Casillas jugó su primer Mundial en Corea y Japón. Los mismos que ha tardado en conseguir su tercera Liga de Campeones. Y en ese periodo siempre ha encontrado en la Selección su lugar más seguro. Como entonces, se presenta en la Copa del Mundo después de una temporada complicada. Se ha pasado la mitad del curso en el banquillo, pero su equipo sólo ha ganado los dos torneos en los que él ha sido titular. Ancelotti decidió que la Liga era para Diego López. Para Iker quedaban las Copas. Le ha tocado ganar. «Ha sabido llevar con normalidad una situación complicada», explica el seleccionador. Con la misma normalidad con la que él soluciona los problemas.

En la Selección, Casillas siempre ha encontrado tranquilidad cuando le faltaba en su club. Ha sido así desde que Mourinho lo apartó de la portería del Real Madrid. Primero, en la Copa Confederaciones. Ahora, camino del Mundial. «Si tiene que jugar, jugará y si no, lo hará otro compañero, pero debemos ser respetuosos con su trayectoria vital como futbolista», decía el técnico español antes de la Copa Confederaciones del año pasado. Rotó a los tres porteros en la primera fase y, después, en las semifinales y la final, Iker fue su guardameta. «Casillas no es igual que los demás», ha dicho el seleccionador en alguna ocasión, consciente de que no hay nada más injusto que tratar a todos de la misma manera. «Lo debemos asociar a muchos años de éxitos de nuestro fútbol. Siempre he defendido que debemos ser muy considerados, muy afectuosos con Iker por lo que ha demostrado», dice el preparador español. Del Bosque explica que la situación del portero no es la misma que cuando él entrenaba al Real Madrid. «Nosotros no lo quitamos siguiendo ninguna orden, era un asunto deportivo», ha explicado.

Del Bosque siempre ha tratado de respetar las jerarquías y Casillas siempre ha sido su primera elección para la portería. No sólo por trayectoria, fundamentalmente por méritos. Iker siempre ha encontrado en la Selección su lugar más seguro, la casa en la que todos lo arropan y nadie le discute. Heredó el brazalete de Raúl y se convirtió en un elemento integrador camino del triunfo en la Eurocopa 2008. Es un símbolo de la Selección, el hombre que ha levantado dos Eurocopas y un Mundial en los últimos seis años. Y cuando algunos discutían si debía ser él o Valdés el titular de la Selección, era el portero del Barcelona el que aseguraba: «Casillas es el mejor». La lesión de Víctor le ha dejado sin rival para la portería, porque De Gea llega para aprender y Reina tiene asumida su condición de segundo.

Casillas se siente seguro con «La Roja», como ha ocurrido en los últimos doce años, desde que Camacho confió en él para ser el portero titular en el Mundial 2002. Llegó a Corea después de una temporada compleja, en la que perdió la titularidad del Real Madrid para recuperarla únicamente en la final de la Liga de Campeones contra el Bayer Leverkusen. Sus paradas entonces fueron decisivas para que el Real Madrid volviera a ser campeón de Europa. Otra casualidad, la lesión de Cañizares en la concentración previa al Mundial le dio la titularidad de la Selección, de la que ya no le ha apartado nadie. La tanda de penaltis ante Irlanda le convirtió en un héroe, aunque no pudo repetir ante Corea en los cuartos de final.

Fue Del Bosque el que lo apartó de la portería del Real Madrid en aquel momento, el mismo que ha hecho todo lo posible para que Casillas se sienta querido en la Selección. Y lo sitúa a la altura de Xavi y Xabi Alonso como los únicos imprescindibles para el grupo. «Sin ellos no habría existido el triplete», decía en la revista alemana «Kicker» después de ganar la Eurocopa 2012. «Son irremplazables, pero estoy seguro de que gracias a nuestro trabajo con los jóvenes habrá sucesores extraordinarios», añadía el seleccionador. Vicente sabe que Casillas es único.