La eterna Alemania

Se olvidó de las buenas costumbres adquiridas en los últimos años y derrotó a Francia a balón parado. El gran partido de Benzema no fue suficiente

Los jugadores alemanes celebran el triunfo ante Francia

Si el fútbol fuera justo, el último recuerdo de Benzema en el Mundial no sería la mano de Neuer despejando un remate que el francés había mandado a la escuadra con su pierna izquierda. Karim hizo todo lo posible para llevar a Francia hasta las semifinales. Todo menos el gol. Fue lo único que le faltó. Su presencia en ataque fue constante y hasta se permitió bajar a su área a recuperar balones para salir jugando.

Benzema maneja todo el ataque de su selección. Él juega y él remata, aunque siempre tiene la ayuda del diminuto Valbuena. Entre los dos intentaron que Francia remontara el gol de Hummels. Un remate de cabeza a la salida de una falta que lanzó Toni Kroos. Utilizó el brazo para apartar a Varane y consiguió que el francés no le molestara.

Ese gol resume la diferencia entre los dos equipos. Y el entusiasmo francés no pudo con el saber estar de los alemanes. Ese brazo de Hummels distanciando a Varane lo justo para rematar con comodidad era el brazo de Alemania apartando a Francia de las semifinales. El central francés se despide del campeonato sin cometer una sola falta y derrotado por Hummels. El central alemán reconoció después que no era una jugada ensayada. Fue simple cuestión de instinto y herencia genética.

Alemania regresó a sus orígenes. Löw se olvidó de la educación que ha trasladado a sus jugadores durante los últimos años, de la posesión como la mejor arma para llegar a la victoria, de Lahm como mediocentro para manejar el equipo y de la paciencia. Y encontró la victoria a la manera de siempre, con una jugada a balón parado y un cabezazo. Como toda la vida. Sin alma, sin imaginación. Con un delantero antiguo al que no se vio. Klose, por primera vez en el torneo, era titular. Quería Löw una referencia en ataque, alguien que sirviera para mantener a los centrales atentos y permitir que Müller entrara por sorpresa en el área. Pero con el partido a favor desde tan temprano, la importancia del «9» disminuyó en una gran proporción. Tanto que terminó siendo el primer cambio del seleccionador alemán. Se fue él y entró Schürrle, otro delantero de mentira para sorprender al enemigo. Alemania se refugiaba en su contundencia y en un portero extraordinario, como Neuer.

El guardameta alemán tenía respuesta para todo. Esta vez no tuvo que salir demasiado de su área para despejar, como se vio obligado a hacer contra Argelia. Durante muchos minutos, Alemania se vio encerrada en su área, mientras Francia buscaba la manera de hacerse un hueco entre la defensa alemana.

Los ataques franceses acababan siempre en Benzema. Y los disparos de Karim, en las manos de Neuer. El «10» francés remató siete veces a portería. Ocho veces lo intentó toda Alemania. Pero cuando Deschamps quiso ayudar a su delantero en la segunda mitad lo hizo quitando a su mejor colaborador, Valbuena, y poniendo en su lugar a Giroud. Quería un delantero para que Benzema estuviera más liberado, pero la aportación del delantero del Arsenal fue escasa. Se quedó a vivir en fuera de juego y el juego de Benzema resultó incomprensible para él. Karim tuvo que seguir intentándolo con alguna aportación de Griezmann por la banda izquierda.

Alemania sólo buscaba su oportunidad al contraataque. Por eso le sobraba Klose y por eso quería Löw en el campo la zancada de Müller y la velocidad de Schürrle. Después se unió Götze. Los alemanes querían guardar la pelota lo justo para poder salir corriendo hacia el área de Lloris. Pero Francia sólo sintió el peligro en un balón que el guardameta francés controló con dificultad en su área. Después regateó a Schürrle con el miedo en el cuerpo y consiguió sacar la pelota hacia los pies de Varane para que Francia siguiera jugando.

El partido se había situado en el escenario ideal para Özil. Con Francia volcada hacia la remontada que no llegaba y espacios a la espalda de sus centrocampistas, él debía aprovechar su control de pelota y su velocidad para decidir el partido. Pero estaba desaparecido el jugador alemán.

Francia lo intentaba, pero parecía que no había pasado el tiempo, que el fútbol seguía parado en aquella calurosa noche sevillana de 1982 en la que Francia puso el fútbol y los alemanes el triunfo, aunque fuera desde el punto de penalti. Ayer Alemania no tuvo que esperar tanto, aunque nunca pudo estar tranquila. Porque Francia, como hace 32 años se agarraba a su número 10. No era Platini, era Benzema. Pero el jugador también honraba el número que distingue siempre a los mejores. Pero el fútbol, como la vida, no es justo. Y Karim se marchó antes de tiempo del Mundial. Desesperado.

La magnífica actuación de Neuer niega a Benzema

Después de dar una lección jugando prácticamente de líbero ante Argelia, Neuer ayer decidió que la exhibición la haría entre los tres palos. En ese lugar detuvo todos los ataques de Francia, que casi siempre tenían a Benzema como protagonista. El delantero madridista remató sólo una vez menos (7) que toda Alemania (8), pero siempre se encontró con la enorme figura del guardameta germano. Hasta el último minuto lo intentó Karim, que en el tiempo añadido estrelló un zurdazo en el antebrazo del portero, clave para que los suyos aguantaran el gol de Hummels durante casi 80 minutos. Como decía Didier Deschamps, Neuer hizo el resto del trabajo que comenzó Hummels con el gol que finalmente fue definitivo para que los de Joachim Löw se convirtieran en el primer semifinalista de Brasil 2014. El defensa fue elegido el mejor jugador del partido, pero la victoria hubiera sido imposible sin las cinco paradas decisivas que hizo Neuer, un gigante entre los tres palos, imbatible para Benzema y el resto de delanteros franceses.

- Ficha técnica:

0. Francia: Hugo Llorís, Mathieu Debuchy, Raphael Varane, Mamadou Sakho (Koscielny, m.71), Patrice Evra; Yohan Cabaye (Löic Remy, m.73), Paul Pogba, Blaise Matuidi; Mathieu Valbuena (Olivier Giroud, m.85); Karim Benzema, Antoine Griezmann.

Seleccionador: Didier Deschamps.

1. Alemania: Manuel Neuer; Philip Lahm, Jerome Boateng, Mats Hummels, Benedikt Höwedes; Sami Khedira, Bastian Schweinsteiger; Thomas Müller, Toni Kroos (Cristoph Kramer, m.92), Mesut Özil (Mario Götze, m.83); Miroslav Klose (Andre Schürrle, m.69).

Seleccionador: Joachim Löw.

Gol: 0-1, m.13: Mats Hummels.

Árbitro: Néstor Pitana (Argentina). Amonestó a los alemanes Khedira y Schweinsteiger.

Incidencias: Partido de los cuartos de final del Mundial de Brasil 2014 disputado en el estadio de Maracaná ante 74.240 espectadores. Veintiséis grados y 88 por ciento de humedad al comienzo del partido