Obligada a rectificar

La FIA se está replanteando el sistema de clasificación por las críticas recibidas por las escuderías, los pilotos y los aficionados.

Primera curva del último Gran Premio de Baréin
Primera curva del último Gran Premio de Baréin

La FIA se está replanteando el sistema de clasificación por las críticas recibidas por las escuderías, los pilotos y los aficionados

La temporada 2016 de la Fórmula 1 se enfrenta estos días a una de sus etapas clave. Algo se está moviendo en el epicentro de este deporte y nadie quiere perder comba. Ni los equipos ni los promotores ni la Federación... ni nadie que esté implicado en la F-1 y vea oportunidad de negocio. El denominado Pacto de la Concordia, que es el acuerdo que existe entre Bernie Ecclestone (dueño y señor de la F-1) y las escuderías para repartirse la tarta de las ingentes cantidades de dinero que pagan las televisiones por tener en exclusiva los derechos de las retransmisiones, no tiene la firmeza de antaño. Y, por supuesto, ya nadie piensa que Ecclestone sea inmortal... Se habla de Flavio Briatore como heredero natural para manejar este negocio en los próximos 20 años, sin embargo, no todos en la F1 le quieren. Y mucho menos el clan de austríacos y alemanes que empiezan a tener cierto poder en la categoría reina. Mercedes y Red Bull, dirigidos por hombres como Toto Wolf, Niki Lauda, Cristian Horner y Franz Tost, no comulgan demasiado con el italiano.

A todo esto se suma la llegada de nuevas normas al reglamento que han terminado por tensar la cuerda entre la FIA y los equipos. El nuevo sistema de clasificación, parido a escasas semanas de arrancar la temporada, ha resultado un fiasco. La eliminación progresiva cada 90 segundos ha surtido el efecto contrario del buscado. En lugar de aumentar la intensidad ha provocado que los pilotos se queden en boxes sin pelear por la posición ya que a veces es mejor quedar undécimo y poder elegir neumáticos para la carrera, que hacerlo más adelante pero estar condenado a usar el compuesto con el que se consiguió el tiempo en el momento de la salida del Gran Premio.

Al terminar la primera sesión de clasificación en Australia ya exigieron cambios para la siguiente carrera. Sin embargo, en Baréin nada cambió y desató una crisis. Ahora la FIA afirma que está buscando soluciones, aunque de momento no ha rectificado en el sentido de volver al sistema anterior. Han propuesto que la formación de la parrilla de salida sea el resultado de las dos mejores vueltas, cada una hecha con un tipo de neumático diferente. Un planteamiento que ha sido radicalmente rechazado por los equipos y pilotos. Ahora hablan de llevar a cabo una mezcla entre ambos sistemas, es decir, conservar las dos primeras tandas con eliminación por tiempo y dejar la definitiva Q3 como el año pasado.

Lo peor de todo es que la Federación Internacional no está muy dispuesta a escuchar al principal baluarte de este deporte, es decir, los aficionados. Incluso el presidente, Jean Todt, se sintió molesto ante la posibilidad de realizar algún tipo de encuesta entre los seguidores. En cualquier caso, antes del GP de China, que se disputa dentro de dos semanas, habrá cambios. Eso sí, con el dominio de Mercedes parece difícil que vayan a terminar y ahora todo el espectáculo se basa en el amplio abanico de oportunidades que ofrece la nueva normativa de neumáticos, que permite ampliar las estrategias y dejar en un segundo plano la clasificación.