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Ona Carbonell: «En este Mundial no he pasado frío»

Todo le ha salido bien en Budapest. Con la plata lograda ayer en solo libre alcanza las 20 medallas en Mundiales e iguala a Gemma Mengual.

Todo le ha salido bien en Budapest. Con la plata lograda ayer en solo libre alcanza las 20 medallas en Mundiales e iguala a Gemma Mengual.

El primer enemigo que suele tener Ona Carbonell (27 años, Barcelona) antes de competir es el frío. Siempre tiene y ha intentado de todo para evitarlo, pero al final ha aprendido a convivir con ello. Pues ni eso le ha molestado en el Mundial de Budapest. Hacía calor y la nadadora catalana ha firmado la mejor actuación de su carrera. A la plata que había logrado en el solo técnico unió ayer otra en el solo libre para alcanzar las 20 medallas en campeonatos del mundo, lo que le supone igualar a Gemma Mengual. Emocionó moviéndose en la piscina con la canción «Padam, Padam», de Edith Piaf, para obtener 95,0333 puntos, por detrás de Rusia (Kolesnichenko llegó a los 96,1333), pero más cerca que nunca de la gran potencia. Horas después de su éxito interrumpe un momento la comida con su familia para comentar sus impresiones.

–¿Ha pasado frío antes de empezar a competir?

–No, esta vez no he pasado frío porque hacía muchísimo calor en Budapest y era piscina descubierta. De hecho, ha sido al revés. Ha sido duro para las atletas competir a 35-38 grados y no hay casi sombras. Un poco de calor no pasa nada, pero hacía mucho y sí nos afecta. Esta vez ha sido al revés que siempre.

–¿Y nervios?

–Eso sí, siempre. Pero los nervios ya son parte de mi cuerpo y de mi mente.

–También dijo su frase habitual antes de salir a la piscina...

–Ja, ja, ja. Siempre el: «Vamos, Ona, con dos ovarios».

–¿Cómo se sigue ganando después de ganar?

–Pues no lo sé... Sabiendo que siempre se puede mejorar y siempre se puede aprender más. Al final llevo seis mundiales consecutivos ganando medallas. Esto no es fácil, pero siempre se puede mejorar y aprender de la gente que tienes a tu alrededor, y eso es lo que intento hacer cada día.

–¿Qué es lo más difícil de ese proceso?

–Pues que a veces te duele todo el cuerpo porque entrenamos muchísimas horas, y mentalmente también es duro, pero luego pones la balanza y como siempre se puede ser mejor sigues creciendo y aprendiendo.

–Cuando suena el reloj, ¿nunca piensa: «Hoy no me apetece»?

–Sí, hay días muy duros y muy difíciles, como todo el mundo y como en todos los trabajos, pero hay que ser profesional y hay que seguir luchando.

–¿Debe reinventarse continuamente?

–Tengo la suerte de tener gente increíble a mi lado, como Esther Jaumà, mi entrenadora; Virginie Dedieu, Andrea Fuentes, que me ha ayudado este año; Andreu Roig, el biomecánico; Óscar, el preparador físico, Quima Gratacós en ballet... Y millones de personas que están siempre a mi lado para que busque la excelencia día a día.

–También le ayudan con el trabajo mental...

–Ahora estoy trabajando con un «mental coach» que se llama David Rovira y básicamente te ayuda un poco a creer en ti misma, a intentar dejar a un lado las cosas que no te sirven para nada y centrarte en lo que necesitas.

–La mente es fundamental...

–Sí, sí. El físico es mucho, pero la cabeza lo es todo y cuando llevas tantos años tienes que seguir trabajando tu mente.

–¿Y clases de expresividad, de actriz?

–También, también. Con Virginie he hecho muchos talleres de expresividad, interpretación, baile... De hecho, mi potencial es la parte artística, la parte emocional.

–¿Está satisfecha del resultado?

–Sí, muy contenta, ha sido la mejor puntuación de mi vida e históricamente la vez que más cerca he estado de Rusia (a 1,1 puntos) y esto para mí es muy grande.

–¿Ha logrado transmitir a los jueces lo que quería?

–Sí, sí. Mi historia de amor... Y en el técnico mi serpiente, que le encantó a todo el mundo.

–¿Qué se siente en el podio?

–Pues muy contenta y muy orgullosa de haberlo conseguido, de estar seis Mundiales consecutivos ahí arriba. En ese momento, todo el esfuerzo del año vale la pena.

–¿Cuánto se tarda en preparar y asimilar una coreografía como las que ha presentado?

–Bueno, es difícil porque siempre se va cambiando y mejorando, pero tres o cuatro meses mínimo para empezar a tener algo, y luego siempre vas mejorando.

–¿Qué le dice el número 20?

–Buff.... Mucho trabajo detrás me dice. La verdad, nunca había pensado llegar tan lejos.

–¿Piensa en el próximo reto?

–El próximo reto es mañana (por hoy) la final de dúo libre y mi único reto ahora es ése.

–Y después, a descansar...

–Pues no podré mucho, porque el equipo sí tiene vacaciones, pero yo tengo la final de las World Series en Uzbekistán a finales de septiembre.

–Ni un respiro...

–Bueno, iré a Menorca, pero entrenaré allí.

–¿Es de agua en las vacaciones?

–Soy de mar; la piscina, si puedo, ni tocarla.