Roma retira oficialmente su candidatura para los JJOO de 2024

el presidente del Comité Olímpico Italiano, Giovanni Malagò
el presidente del Comité Olímpico Italiano, Giovanni Malagò

Tras meses de discusiones, debates y acusaciones en el seno de la clase política, el presidente del Comité Olímpico Italiano, Giovanni Malagò, ha anunciado que retira oficialmente la candidatura de Roma a los Juegos Olímpicos de 2024

La telenovela mediática acerca de unas eventuales Olimpiadas en Roma en 2024 llega a su capítulo final. Tras meses de discusiones, debates y acusaciones en el seno de la clase política italiana y romana; el presidente del CONI (Comité Olímpico Italiano), Giovanni Malagò, ha declarado el haber firmado y enviado una carta al COI (Comité Olímpico Internacional) para que la Ciudad Eterna quede fuera de la lista de las urbes candidatas a los Juegos Olímpicos que tendrán lugar dentro de ocho años, los siguientes a los de Tokio 2020. Recientemente, la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, había ya enviado una carta a la máxima institución deportiva mundial para confirmar la renuncia de su ciudad; pero Malagó ha afirmado, tras el envío de la suya, "que el COI reconoce como interlocutores institucionales sólo a los comités olímpicos internacionales, ya que, de quererlo, cualquier puede escribir a esa institución".

Las posturas que se han ido configurando férreamente durante meses y hasta hoy, han sido dos. Por un lado, los que creen que unos Juegos Olímpicos son una oportunidad única para que Roma e Italia tomen definitivamente la vía de la recuperación económica; y es la postura que defiende una buena parte de la clase política italiana, tanto de centro derecha como de centro izquierda, y donde hay que sumar el Comité Olímpico Italiano. Por el otro, las Olimpiadas de 2024, ya rechazadas, comportarían un mayor nivel de corrupción en la capital de Italia, a través del desvío de fondos públicos y privados haciendo uso del sistema de subcontratación; y ésta sería la posición defendida por la actual alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, perteneciente al Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo.

El argumento de Raggi y de Grillo es que, por el momento, y teniendo en cuenta la actual situación de degradación política de la capital romana; cuantas menos obras públicas, menos riesgo de corrupción: "Primero lo ordinario y luego lo extraordinario", lleva defendiendo desde la pasada primavera Virginia Raggi y los suyos incluso desde antes de ganar la alcaldía que ahora preside.

"Si hubiera podido reunirme con la alcaldesa Raggi", explica Malagó, "le habría dicho que hubiera hecho cualquier cosa con tal de traer las Olimpiadas a Roma. He intentado hablar también con Beppe Grillo, pero tampoco lo he conseguido". Para arreglar estéticamente la debacle, el presidente del Comité Olímpico Italiano ha afirmado que ha decidido "proponer la ciudad de Milán para acoger la cumbre del Comité Olímpico Internacional en 2019, la primera fecha disponible", ha explicado mencionando las reuniones ya fijadas de 2017 en Lima (Perú) y Pionyang (Corea del Norte) en 2018. Según lo declarado por el directivo olímpico italiano, "una eventual cumbre en Milán en 2019 podría ser el primer paso para acercar de nuevo Italia a los asuntos olímpicos tras la inaceptable interrupción de Roma 2024".

"Ahora toca cicatrizar las heridas provocadas por las ideologías y la demagogia", ha afirmado Giovanni Malagò en relación a la decisión del Movimiento 5 Estrellas de impedir la candidatura de Roma en los Juegos Olímpicos de 2024: "Es de irresponsables renunciar al dinero del COI, a 177.000 puestos de trabajo y a un aumento de la riqueza de 2,4% entre 2017 y 2023. ¿Os dais cuenta de la pésima imagen que hemos dado a nivel internacional?", ha preguntado retóricamente hoy en la conferencia de prensa realizada en Roma.

En el contexto de la construcción, el peligro de la infiltración mafiosa en Italia es cierto que reside en la subcontratación, a priori muy controlada por las autoridades públicas. En un primer momento, una empresa que gana un concurso no debería tener problemas si su composición y gestión es legal. ¿Y si a la hora de subcontratar un servicio, ese servicio está en mano de un mafioso? ¿Y si la empresa ganadora del concurso no es más que un testaferro de las empresas subcontratadas? Así pues, cuanta mayor subcontratación más difícil es el control anfimafia y anticorrupción para la Policía Judicial.