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Sergio García, otra vez campeón de Europa

Retiene el título del superwelter al derrotar a los puntos al británico Ted Cheeseman

El boxeador español conserva el cinturón de campeón de Europa al derrotar por decisión unánime al británico Ted Cheeseman en una velada celebrada en el O2 de Londres.

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Cuando un boxeador gana por unanimidad un campeonato de Europa en “campo contrario” es que su superioridad ha sido evidente. Y eso es lo que ha hecho Sergio García al derrotar al británico Ted Cheeseman en el O2 Arena de Londres. Defendía el púgil de Torrelavega el título europeo del superwelter logrado en su ciudad a finales de septiembre y lo hizo demostrando que es un campeón de verdad.

Cheeseman le hizo trabajar durante toda la pelea, sin darle un minuto de respiro, convencido quizás de que la resistencia física del español se viniera abajo en la segunda mitad del combate. Pero Sergio demostró que tiene armas suficientes, físicas y técnicas, para mandar sobre el cuadrilátero. Tiene el cántabro una facilidad extraordinaria para recuperar kilos después del pesaje. Siete u ocho reconoce que suele ganar una vez superada la ceremonia de subirse a la báscula. Eso le hace no perder potencia. Además, se mueve con agilidad sobre el ring. Y, a pesar de ser el campeón, no tuvo problemas en mostrarse ambicioso ante un aspirante paciente.

El británico fue perdiendo velocidad a medida que avanzaban la pelea. Y su guardia, impecable en los primeros asaltos, siempre arriba para evitar los golpes del campeón, se fue abriendo. Ya en el quinto asalto recibió una derecha de Sergio García que le hizo sangrar durante el resto de la pelea. En la esquina del británico intentaban cerrar la herida entre asalto y asalto. En la del cántabro sólo le pedían que no se relajara.

Y no lo hizo. A medida que el cansancio iba relajando la guardia del aspirante, las manos de Sergio comenzaron a entrar con más frecuencia. El paso del tiempo hacía que Cheeseman relajara también la preocupación por la ortodoxia y se lanzara al ataque de una manera más desesperada. Pero el campeón se mostraba igual de brillante en la esquiva que en el golpeo y a los golpes del británico les costaba aterrizar en el cuerpo del campeón.

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En el último asalto, Cheeseman intentó acorralarlo contra las cuerdas, pero el español se escapó con la misma facilidad con la que había esquivado la mayoría de los golpes de su rival durante toda la pelea. La superioridad del campeón había ido creciendo a medida que avanzaba la pelea. Y así se reflejó en las notas de los árbitros. 119-110 fueron las puntuaciones de dos de ellos. El tercero vio un combate más ajustado (115-114), pero todos vieron ganador al español, que conserva el título europeo por decisión unánime. No tenía miedo Sergio antes de la pelea a defender su campeonato en terreno contrario. Se sentía más cómodo, con menos presión que si hubiera tenido que jugar en casa de nuevo. Y demostró que no era sólo una manera de espantar los nervios. Pero no estaba solo. Algunos de sus seguidores, además de su pareja, se habían desplazado hasta Londres para verlo. Y después del combate todavía conservaba el humor para desearles que hubieran ganado “mucho dinero en las apuestas”.