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Rafa y sus problemas de estómago: pastilla, el aire en la cara... “Estaba destrozado”

El balear pidió la atención médica en el cuarto set de los cuartos de final del Open de Australia. Entró al vestuario a que le tomaran la tensión

Nadal habla con el médico y le explica que le duele el estómago
Nadal habla con el médico y le explica que le duele el estómago FOTO: Andy Brownbill AP

Rafa Nadal parecía tener el partido controlado contra Shapovalov. Eran los cuartos de final del Open de Australia y con un porcentaje altísimo de primeros saques y la consistencia que no tenía el canadiense, caminaba firme en busca de las semifinales. Ganó los dos primeros sets por 6-3 y 6-4; se despistó en el tercero (4-6), pero ya se empezaba a ver algo raro que se confirmó en el cuarto.

El balear pidió la presencia del médico, y lo hizo cuando ese parcial ya lo tenía 4-1 en contra. No era el fisio, no era un problema muscular, era otra cosa. En la conversación con el doctor se llevó varias veces las manos al estómago. El doctor le dio una pastilla que se tomó rápidamente. Todavía se quedó sentado un rato en la silla y cogió el tubo por el que sale aire y se lo enchufó directamente a la cara. Podía ser un golpe de calor o algo similar. El caso es que sus sensaciones no eran nada buenas y en el siguiente intercambio hasta pidió una toalla con hielos para ponérsela en el cuello y notar algo de alivio. “Bien, bien, gracias”, le decía al médico, que había vuelto a la pista. Después confirmó que la temperatura había sido un problema. “Estaba destrozado. Empecé a notar un problema en el estómago y le dije si podía hacer algo. Entramos al vestuario y me tomó la tensión y estaba bien. Lo que he tenido ha sido un golpe de calor. Se me ha cerrado el estómago y no tenía buenas sensaciones corporales a nivel de respiración”, admitió al final... Después de ganar el partido 6-3, 6-4, 4-6, 3-6 y 6-3 cuando todo parecía perdido. “No sé cómo lo he hecho”, reconoció.

Nadal estaba mermado, pero tenía ganas de seguir en la pelea porque pidió encordar todas sus raquetas. También encontró ahí una dificultad. Desde la pandemia, los entrenadores de los tenistas no pueden entrar en el vestuario y Rafa necesitaba que alguien fuera a su taquilla para recoger el material de encordado y que se las prepararan rápidamente. Carlos Bernardes, con quien antes había tenido una fuerte discusión Shapovalov, avisó por la radio para que alguien fuera a solucionar el problema que tenía el español.

Volviendo al problema de Rafa, hay que recordar que el Open de Australia se suele disputar en unas condiciones muchas veces complicadas. Hace mucho calor y en ocasiones incluso los partidos se suspenden si la temperatura es extrema. De ahí lo de los tubos con aire y las toallas con hielo en el cuello. El encuentro de Nadal y Shapovalov se jugó a unos 30 grados. Cuando el manacorense empezó a sentir problemas se llevaban una tres horas de encuentro. Desde el primer momento se vio a Rafa muy empapado en sudor y con las gotitas cayendo a la pista cuando servía, pero eso no es una novedad. Al termino del segundo set tuvo que entrar al vestuario a cambiarse incluso los pantalones. También antes de empezar el quinto parcial, pero ahí además fue para que el médico le chequeara y le tomara la tensión. Volvió a la pista, rompió el saque de Shapovalov rápido y después resistió con el suyo para meterse en semifinales.