Tenis

Un revés antizurdas

Garbiñe deberá estar fina con su golpe a dos manos para doblegar a la alemana Kerber, que juega con la izquierda, y acercarse a semifinales

La tenista española Garbiñe Muguruza devuelve la bola a la checa Lucie Safarova, el pasado día 26
La tenista española Garbiñe Muguruza devuelve la bola a la checa Lucie Safarova, el pasado día 26

Garbiñe deberá estar fina con su golpe a dos manos para doblegar a la alemana Kerber, que juega con la izquierda, y acercarse a semifinales

El ritmo de Garbiñe Muguruza en Singapur no para. Es «maestra» al cuadrado, ya que juega el torneo individual y el de dobles. Pero está preparada: después de conquistar Pekín, el mayor logro de su corta carrera, decidió no volver a España para huir del tumulto y quedarse por Asia, tumbada unos días en la playa, desconectada del mundo porque además había perdido su teléfono móvil. Se recuperó también de sus molestias en un tobillo y se cargó de energía para el último esfuerzo del año. Si ayer le tocó mantenerse viva por parejas, junto con Carla Suárez, al vencer a la francesa Caroline Garcia y a la eslovena Srebotnik (7-5 y 6-2), hoy vuelve a estar sola ante el peligro en busca de dejar prácticamente sentenciado su pase a semifinales. En realidad, sola ante una zurda. Entre las diez primeras del ranking mundial hay tres tenistas que juegan con la mano izquierda, y todas han caído en el grupo de la hispanovenezolana. Enfrentarse a una rival de este tipo requiere un periodo de adaptación porque en el habitual juego cruzado no se miden derecha contra derecha, lo hacen derecha contra revés. Además, los zurdos tienen la ventaja de poder hacer un saque abierto en el lado de la ventaja, donde se suelen decidir los juegos, que te saca de la pista. Garbiñe lo sabe y por eso contra Safarova, el lunes, cubrió ese servicio dejando desprotegido el otro costado. Era a propósito. Todo menos ceder pista, aunque le costara algún «ace». Hoy, contra la alemana Angelique Kerber, le espera algo parecido. «Es bueno que ya haya jugado contra una zurda. Estará acostumbrada al saque. Además, ella tiene muy buen revés», explica la ex tenista Vivi Ruano. Las mujeres suelen tener mejor el golpe de revés –casi siempre a dos manos, con la excepción en la élite de Carla Suárez o la italiana Schiavone– que el de derecha, pero el de Garbiñe supera la media. Puede hacer de todo con él, jugar paralelo y cruzado, profundo y potente. «Es muy completa. Lo que puede mejorar es el juego en la red», opina Vivi.

Garbiñe necesitará hoy su gran revés para doblegar a Kerber, una jugadora que podría considerarse la reencarnación de Arantxa Sánchez Vicario en una pista de tenis. Es una de las mejores defensoras del circuito y sabe contragolpear cuando parece que está al límite. Los duelos directos entre ellas reflejan un 3-3, pero los triunfos de Garbiñe han sido los tres últimos, todos en 2015. Kerber llegó a ser campeona alemana de natación, pese a que cogió la raqueta a los tres años. Creció admirando a Steffi Graf. Quien gane hoy tendrá más de un pie en semifinales del Masters. Después, el viernes, a Garbiñe le espera Kvitova. Otra jugadora zurda, cómo no.