Fútbol

Todos quieren a Gameiro

Barcelona y Atlético pelean por el delantero del Sevilla, el gregario perfecto para las estrellas de Luis Enrique y de Simeone

Barcelona y Atlético pelean por el delantero del Sevilla, el gregario perfecto para las estrellas de Luis Enrique y de Simeone

Los fichajes del Sevilla en las últimas temporadas experimentan un proceso alquímico y el ejemplo más reciente es Kevin Gameiro (9-5-1987, Senlis –Francia–). En el verano de 2013, era un «delanterito» incapaz de hacerse hueco en el París Saint Germain de Laurent Blanc y olvidado por la selección francesa que llegaba al Sánchez Pizjuán, a cambio de seis millones, para relanzar su carrera. Casi setenta (67) goles y tres títulos de Liga Europa después, Deschamps rumia si tal vez se le escapó la pasada Eurocopa porque no convocó a un acompañante eficiente para Griezmann y los trasatlánticos del fútbol nacional se lo rifan. Tiene una cláusula de 40 millones a la que Barcelona o Atlético de Madrid deberán acercarse mucho para ficharlo. Otro «jack-pot» en el currículum Monchi.

La gran ventaja de hacerse con los servicios de Gameiro no estriba tanto en su acreditada eficacia goleadora, que también, como en su capacidad de encaje en un grupo: durante dos años, pese a que superaba por mucho la ratio goles/minutos de Carlos Bacca, aceptó sin una mala cara su contumaz suplencia en el Sevilla de Unai Emery y en cuanto el colombiano fue traspasado al Milan (costó siete y lo vendieron por treinta: la alquimia...) desmintió a quienes lo encasillaban como un futbolista de físico frágil y útil sólo para situaciones de emergencia: marcó 28 goles en 52 partidos oficiales con un Sevilla que no era ni mucho menos una máquina ofensiva.

A mediados del pasado mes de mayo, mientras entrenaba con Francia como integrante de la lista de reservas para la Eurocopa, Gameiro hizo saber a su agente que pretendía jugar en un club con más visibilidad que el Sevilla en su país, una de esas camisetas famosísimas que seducen a los seleccionadores nacionales. El Barça, escarmentado de Sandros y Munires, necesitaba un recambio para su trío estelar y ofreció una cantidad importante de dinero más el retorno de Aleix Vidal, cuya ficha es prohibitiva para los sevillistas. Ahí quedó la cosa sin que en Barcelona se olvidasen de él por completo. Entonces, se cruzó en su camino el Atlético de Madrid.

Veloz y abnegado, Gameiro encajaría como un guante en el estilo de Diego Pablo Simeone, tan similar al de Emery, ahora en el PSG. La prensa francesa publicó hace unos días que el acuerdo entre el futbolista y los colchoneros está sustanciado desde comienzos de junio, pero el Sevilla se resiste a venderlo por dos motivos de peso: no le urge el dinero, llenas sus arcas tras la venta de Krychowiak al PSG, otro pelotazo, y espera que el interés latente del Barcelona propicie una especie de subasta entre los dos grandes. Y si al final no se vende, se le propondrá la renovación (tiene contrato hasta 2018) con un generoso incremento de sueldo incluido. A sus 29 años, ganará acabe la historia como acabe.

La propuesta atlética recibida ayer en el Sánchez Pizjuán agradaba mucho a todas las partes. Tanto, que Gameiro abandonó la melancolía que le impidió jugar el amistoso dominical y se entrenó con normalidad en la concentración que Jorge Sampaoli dirige en Alemania. Desde el Vicente Calderón, se ofrecen 30 millones de fijo, otros 5 en variables por rendimiento más la cesión por un año de Luciano Vietto... justo la alternativa que maneja el Barcelona si no puede fichar al francés. A ver cómo contragolpean los catalanes. Nunca son sencillos de resolver los triángulos amorosos pero ahora mismo parece que la boda se celebrará en Madrid.

q El Sevilla, sancionado. El Comité de Control, Ética y Disciplina de la UEFA ha sancionado con 17.000 euros al Sevilla por «disturbios en la grada» y «lanzamiento de objetos» en la final de la Liga Europa disputada el 18 de mayo en Basilea y en la que el conjunto andaluz se proclamó campeón por tercer año seguido. Asimismo, la UEFA impuso una sanción de 16.000 euros al Liverpool, su rival en ese encuentro, por «pancartas ilegales» y «lanzamiento de bengalas» durante ese partido.