Barcelona

Valero Rivera Jr.: «Será el partido más raro de mi vida»

Valero Rivera padre e hijo se abrazan en el Mundial de 2013
Valero Rivera padre e hijo se abrazan en el Mundial de 2013larazon

El extremo español se enfrentará hoy a su padre, seleccionador de Qatar, y bajo cuya dirección fue campeón del mundo en 2013. Ahora, con él enfrente, la injusticia de que te menosprecien como «hijo de» ha desaparecido.

“Rivera”, luce orgulloso en su camiseta con el número 28, aunque el peso de ese apellido mítico fue una carga en su día para Valero Rivera Folch (Barcelona, 1985). Ya no es sólo el “hijo de”. Por ejemplo, desde 2013 es campeón del mundo. En ese inolvidable Mundial disputado en España, su padre era el seleccionador nacional. Ahora es el de Qatar y se enfrentará por primera vez a él. Atiende a LA RAZÓN de forma muy educada, y tranquilidad, aunque quien ha convivido con él en la Selección asegura que es de los que crea ambiente.

-Fue a Francia (juega en el Nantes) y se podría decir que su carrera cambió un poco...

-Cambió por completo. En España no estaba jugando a mi mejor nivel, me marché allí, trabajé mucho, físicamente también, porque adelgacé unos 8 o 9 kilos y lo noté, y me dieron confianza... Todo unido dio buenos resultados.

-Su apellido pesó mucho. Ya no es “el hijo de”, ahora es Valero Rivera.

-Lo de “hijo de Valero” sigue ahí, pero me he quitado una espina bastante grande con respecto a la presión que podía tener antes en España por el apellido.

-¿Se sintió molesto?

-Más que molesto, era una sensación de injusticia. Yo creía que no se me trababa bien; bueno, no bien, sino como se le trataba a todo el mundo. Eso para mí era injusto y quería demostrar que así no era como se debía tratar a la gente.

-¿Y su padre cómo vivía esa situación?

-También sufrió mucho. Me aconsejó, me hablaba para que yo no me viniera abajo. La verdad es que fue un apoyo para mí.

-¿Su padre es más duro como entrenador o como padre?

-Más como entrenador; como padre es... como todos los padres. Hay mucha diferencia. Lo bueno es que sabe diferenciar muy bien lo que es en casa y fuera, sobre todo cuando me entrenaba a mí, y eso es muy bueno para los dos porque si no, no hubiésemos podido convivir.

-¿Cómo fue ganar un Mundial con él?

-Lo máximo. Además, fue en Barcelona, con mi padre de entrenador y toda mi familia y mis amigos en la grada. ¿Qué más se puede pedir? Y cómo salió la final... Ni en una película.

-A su padre le tratan bien en Qatar...

-Le tratan muy, muy bien. Está súper contento, la gente le tiene mucho respeto y está encantado. Siempre dice que se hubiese arrepentido si no hubiese cogido esta oportunidad.

-¿Se han visto aquí?

-Sí, hemos tomado algún café, hablando de ellos, de nosotros...

-¿Va a ser extraño enfrentarse a él?

-Sí, va a ser extraño, difícil, raro... He jugado muchas veces con él, pero nunca en contra. Yo lo conozco, él me conoce... No sé, va a ser un partido diferente, seguro que el más raro que he jugado en mi vida.

-Fue uno de los primeros en salir de España. ¿Le da cosilla ver cómo está la liga española?

-Da un poco de pena. Miro al pasado y veo que la Asobal era súper competitiva, y ahora no puede ser así y todo el mundo intenta salir de España para poder jugar. Eso entristece.

-Cadenas dice que al estar todos fuera hace más emotivo el reencuentro en la Selección...

-Eso es verdad. Hay gente de la Selección, que son amigos míos fuera del balonmano, a la que sólo veo aquí. Sí, es bastante emotivo.

-¿Juega España un balonmano diferente?

-Somos un equipo que juega muy bien. No tenemos lanzadores, no tenemos gente muy física, pero todos los jugadores leemos bien el balonmano y eso se nota. Tenemos mucha confianza el uno en el otro. Ésa es la diferencia con el resto.