DiCaprio: «Sólo Tarantino es capaz de usar el humor en un filme sobre la esclavitud »

Junto a Jamie Foxx y Christoph Waltz, el actor encabeza el reparto de la nueva película de Tarantino, «Django desencadenado», una experiencia que, como al cineasta, califica de «única»

El intérprete encarna al malvado dueño de una plantación
El intérprete encarna al malvado dueño de una plantación

Apesar de su buena interpretación, tampoco va a ser éste el trabajo que le valga un Oscar. Nominado en tres ocasiones, habrá que esperar para verle levantar la preciada estatuilla. Sin embargo, por lo entusiasta que se mostró durante la entrevista por su personaje de malvado en «Django desencadenado», la nueva película de Tarantino, no parece que sea algo que le importe mucho. Con «El gran Gatsby», de Baz Luhrmann, y «El lobo de Wall Street», de Scorsese en 2013, quizá el que viene se convierta en la consagración definitiva de DiCaprio.

-¿Qué le llamó la atención de «Django desencadenado» para querer participar en el filme?

-Sin duda, la idea de rodar una película que está ambientada antes de la Guerra de Secesión sobre un esclavo fugitivo que se toma por sí mismo su propia venganza; ofrecía una combinación de géneros muy interesante. Sé que siempre había querido hacer una ambientada en aquella época, pero combinar eso con un western a lo Sergio Leone es algo que tan sólo Tarantino puede pergeñar en su imaginación. Y luego estaba el gusanillo de poder dar vida a un villano.

-¿Quién es a sus ojos Calvin Candie?

-Un cabrón espantoso, narcisista, racista y engreído, una especie de Luis XIV del sur. Creo que encarna en una sola persona todo aquello de los propietarios de esclavos que eran moralmente corruptos. Puedes percibir de verdad que está podrido en su interior.

-Para un actor, debe de ser un papel interesante de preparar...

-Tuvimos toda clase de ideas diversas sobre el mismo. A mí me encantaba el hecho de que se tratara de un francófilo, por más que no supiera hablar ni una palabra de francés. En aquellos días había una intensa ola de influencia francesa a lo largo del sur, y él trata de vivir como si fuera un decadente dios del sol.

-Así que tiene numerosas contradicciones...

-¡Todo él es una contradicción con piernas! Se trata de un racista increíble para quien los afroamericanos ni siquiera son personas; sin embargo, la única figura paternal en su vida es una persona negra. ¡Y luego tiene una forma científica de razonar para defender su racismo que es pura basura! Los esclavistas adoptaron una teoría ridícula sobre la mente humana para justificar su comportamiento. Para alguien como Calvin Candie, la esclavitud era su combustible, una fuerza de trabajo que mantenía su plantación y su estilo de vida.

-Nunca antes había trabajado con Tarantino. ¿Tenía ganas?

-Muchas. Yo, como tanta otra gente, soy un gran admirador de sus películas. Me gusta pensar en cuáles son sus raíces y en el hecho de que él solía trabajar en un videoclub y ver todas esas películas pulp y underground de las que ha acabado convertido en un verdadero historiador. Por eso es genial esperar para ver por dónde va a salir la próxima vez.

-«Django desencadenado» se rodó en Louisiana. ¿Fue dura la experiencia?

-Fascinante. Nueva Orleáns está repleta de historia. No necesitas ni siquiera rascar la superficie para darte cuenta de que las raíces de la cultura afroamericana están ahí, donde nació el jazz.

-¿Y cómo fue rodar en una plantación histórica?

-Estar rodeados por aquella especie de fantasmas, nos hizo abordar la situación con guantes de seda; muchos de nosotros nos sentíamos alterados emocionalmente por algunas de las escenas que estábamos rodando. Yo además sentí que era una experiencia increíblemente curativa en muchos sentidos; logró que todos estuviéramos muy unidos y que nos apoyáramos los unos a los otros. Entrar en aquel espacio y tratar a otros como lo hacía mi personaje fue difícil; pero, por fortuna, tenía a Jamie Foxx y Samuel L. Jackson diciéndome que la única forma de contar la verdad sobre aquel periodo era recorriendo la distancia que nos separaba de él y no endulzándolo. Por más que todo lo que ocurre en el filme nace de la imaginación de Tarantino, estaba todo muy bien documentado para respetar lo que realmente sucedió durante aquellos días.

-El diálogo entre los personajes añadió humor a la historia.

-Sí. De hecho, es una de las cosas que más me sorprende de la película. Tarantino es de los pocos capaces de introducir momentos de humor en un tema tan difícil.

-¿Cómo es durante un rodaje?

-Audaz y brillante. Está contigo al cien por cien. Tiene cada escena dibujada en su mente, pero, a la vez, potencia que vayamos con nuevas ideas y es capaz de escribir toda una nueva escena en un momento.

-Parece que le guste retarse a sí mismo como actor al elegir papeles tan diversos.

-Sí, sinceramente resulta muy aburrido no hacer algo diferente a lo que ya has hecho. Es asunto de otras personas juzgar cómo desarrollo esos papeles, intento desafiarme a mí mismo y hacer cosas que no espera nadie.

-¿Qué opina del aspecto visual de la película?

-Tarantino es capaz de dejar su sello en cada cosa que hace, algo que los demás no son capaces. Y gracias a Dios todavía hay directores así: verdaderos autores que son absolutamente únicos.

-¿Qué pensó de la película cuando la vio terminada?

-Creo que es sorprendente; no se parece a ninguna película que haya visto antes. Es una verdadera epopeya. Y toda la línea narrativa de la transformación de Foxx en Django es simplemente brillante. Ha supuesto una gran oportunidad para mí ser parte de esta película.