La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda DíazE. Parra. POOL (CUSTOM_CREDIT)EUROPA PRESS

Patronal y sindicatos enfrían el optimismo de Díaz y niegan el preacuerdo de la prórroga de los ERTE

“No hemos dado el visto bueno a nada. Hemos dicho que el 31 de mayo es el mínimo aceptable”, explicaron desde la patronal. Los sindicatos exigirán mantener el “contador a cero” en el desempleo para cerrar un acuerdo

A última hora de la mañana saltaba la liebre tras la reunión de la mesa del diálogo social: había preacuerdo para extender la prórroga de los ERTE hasta el 31 de mayo. Fuentes ministeriales lo confirmaban y aseguraban que los agentes sociales, patronal y sindicatos, habían mostrado su acuerdo para consensuar en la citada fecha la extensión de los expedientes temporales, y quedaron emplazados para rubricarlo el próximo lunes, una vez que las partes se sienten de nuevo a negociar tras haber estudiado la propuesta global del Ministerio.

Pero el preacuerdo para la cuarta prórroga que había disparado el optimismo de los representantes de Yolanda Díaz no ha sido tal. Al menos por parte de empresarios y sindicatos, que confirmaron a LA RAZÓN que no se había cerrado ningún tipo de preacuerdo y que solo habían accedido a estudiarlo durante el fin de semana. “Nosotros no hemos dado el visto bueno a nada. Solo hemos hecho saber, al igual que los sindicatos, que esa fecha debe ser el tope mínimo que debe aprobarse. No hemos cerrado más”, explicaron fuentes de la CEOE.

Los agentes sociales coinciden en que hay muchas coincidencias en “las propuestas que se han planteado”, pero no se puede hablar “en absoluto” de un preacuerdo, manifestaron a este diario desde CC OO. “Los contenidos de la propuesta dan respuesta a las necesidades actuales y también a las que se puedan plantear con la tercera ola de la pandemia. No se precisan demasiados cambios, aunque sí hay que introducir algunos elementos técnicos e incluso alguna redacción más clara en algunos aspectos para evitar problemas de interpretación. Pero nada de acuerdo, hay muchos aspectos pendientes”.

Fuentes de UGT también mostraron su negativa a que se hubiera cerrado fecha alguna y manifestaron a LA RAZÓN que “no hay ni acuerdo ni preacuerdo. Todos entendemos que hay que extender la protección de los ERTE, y como mínimo hasta el 31 de mayo, pero eso como mínimo, no hemos acordado que sea hasta esa fecha. Tanto los sindicatos como la patronal planteamos que tienen que llegar lo más lejos posible, no solo hasta que termine el estado de alarma, como plantea el Ministerio. Así que, este fin de semana estudiaremos la propuesta de Trabajo y el lunes retomaremos la negociación sin haber cerrado ningún tipo de acuerdo previo”. Asimismo, han recordado que ellos también han puesto sobre la mesa varias propuestas, que deben tener respuesta. Una de las más importantes es que se debe mantener el “contador a cero” para la prestación por desempleo en la misma medida en que se extiendan los ERTE, para que los afectados no consuman su derecho a paro futuro en caso de despido. “No se puede permitir que a los trabajadores les empiecen a contar el tiempo de desempleo mientras se mantengan los ERTE. Deben ir unidos. Hemos planteado que incluso deberían extenderse hasta 2022″.

En la misma línea se ha manifestado CC OO. “Hemos planteado que se debe garantizar el acceso a la prestación sin el periodo de carencia, que no compute el tiempo consumido por lo menos hasta enero de 2022 y con el 70% de la prestación. También deben mantenerse las ayudas a las personas fijas discontinuas; la exoneración de cuotas en los mismos términos, la garantía del empleo y la prohibición de horas extras y nuevas externalizaciones en las empresas. De todo eso es lo que se debe hablar antes de anunciar cualquier preacuerdo”.

En lo que sí están todos de acuerdo es que se debe cerrar cuanto antes la negociación para evitar “la intranquilidad y la incertidumbre” entre empresas y trabajadores. “No puede pasar como la última vez”, explicaron fuentes de la negociación. Sin embargo, la intensa nevada que cae sobre Madrid ha provocado el precipitado fin de la reunión, pero se han emplazado al lunes con la intención de cerrar un acuerdo antes del 15 de enero. “El acuerdo está más claro que la última vez, pero aún hay elementos que pueden descarrilar un acuerdo rápido”, explicaron desde la mesa.

La propuesta presentada por el equipo de Yolanda Díaz mantiene básicamente los mismos elementos que en la anterior ocasión: prorrogar de manera automática los procedimientos por fuerza mayor para los mismo sectores económicos, incluidas las dos nuevas dos figuras, los ERTE de impedimento de actividad y los ERTE de limitación de actividad, a los que se han acogido las empresas, con exoneraciones de hasta el 100%. Los ERTE de fuerza mayor con prórroga automática se limitan a las empresas más afectadas por la pandemia cuya actividad se clasifique en alguno de los códigos de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE-09) previstos en la norma, con exoneraciones de cuotas de entre el 75% y el 85%. De estas exoneraciones también pueden beneficiarse aquellas empresas que, aunque no formen parte de dichos sectores, se encuentran en su cadena de valor o cuyo negocio depende en su mayoría de ellos. Además, propone mejoras en los procedimientos para eliminar cargas de gestión

Hasta ahí se mantiene prácticamente inalterable el consenso entre todas las partes, pero uno de los apartados se convertirá en la punta de disputa. Según ha podido saber este diario, Yolanda Díaz sigue empeñada en no ceder sobre el mantenimiento de todas las obligaciones de las empresas sobre reparto de dividendos y en el compromiso de reserva de empleo, es decir, el impedimento para que las empresas no puedan despedir sin devolver las ayudas y exoneraciones sociales que hayan percibido. Fuentes de la negociación confirmaron a LA RAZÓN que los empresarios estarían pensando plantarse en este punto y han planteado una contraoferta que ya estaría estudiando el Ministerio: devolver las exoneraciones y ayudas recibidas solo de los trabajadores que tengan que ser despedidos, y no de todos por los que las hayan recibido. A cambio, aceptarían un listado de condiciones sobre las que puedan realizarse o no estos despidos.