Ana Pastor rehúsa desvelar si planteará un arbitraje obligatorio en Iberia

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El Ministerio de Fomento agota las posibilidades para evitar la huelga convocada a partir del próximo lunes por todos los trabajadores de Iberia, con la única excepción de los pilotos, al menos en las cinco primeras jornadas. Ana Pastor volvió a pedir ayer a la dirección de la empresa y los sindicatos que intenten llegar a un acuerdo «en un momento como el que está atravesando el país, en el que todos tenemos que arrimar el hombro más que nunca». La sombra del arbitraje vuelve a planear sobre el conflicto diez meses después del planteado tras la creación de Iberia Express. Todo apunta a que a mediados de la próxima semana, en plena huelga, el Gobierno acabe imponiendo un arbitraje que acabe con un laudo de obligado cumplimiento

La ministra de Fomento esconde de momento sus cartas. Ayer, en los pasillos del Congreso, rehusó contestar a la pregunta de si el Gobierno estaba planeando recurrir a un arbitraje para solucionar el conflicto que enfrenta a trabajadores y dirección de Iberia desde que ésta presentara el plan de reestructuración. Ante la falta de acuerdo, la empresa presentó martes a los representantes de los trabajadores un expediente de regulación de empleo (ERE) para 3.807 trabajadores, el 15,4% de la plantilla.

Penúltimo intento

Iberia ha convocado a los sindicatos de tierra, tripulantes de cabina de pasajeros y pilotos mañana viernes con el objetivo de fijar el calendario de negociaciones del ERE. Desde el martes se ha abierto un periodo de negociación que se prolongará durante un mes. Los sindicatos han mostrado su oposición negociar en los días en que están convocados los paros (del 18 al 22 de este mes; del 4 al 8 de marzo y del 18 al 22 de ese mismo mes).

La ministra de Fomento recordó en los pasillos del Congreso que el objetivo último de la negociación debe ser el garantizar que «la empresa sea viable mediante una reforma estructural e integral», pero bajo la premisa de asegurar tres puntos clave: la conexiones con Iberoamérica, los enlaces con los archipiélagos canario y balear, así como con las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, y el «hub» de Barajas, «en el que se han invertido muchos miles de millones que todavía hay que pagar».

Iberia ha perdido más de 850 millones de euros desde el comienzo de la crisis y septiembre del pasado año, últimos datos disponibles. En los nueve primeros meses del año ha contabilizado unas pérdidas de 262 millones de euros, «lo que obliga a tomar medidas drásticas de reducción de costes y mejora de ingresos para ser viable», según señala la propia compañía.

Desde que se diera a conocer el plan de reestructuración, el 9 de noviembre del pasado año, Iberia ha presentado a los sindicatos diferentes alternativas destinadas a lograr los objetivos de rentabilidad necesarios para hacer viable su continuidad sin tener que recurrir a los despidos. Para ello ha ofrecido prejubilaciones, bajas temporales y reducción de costes salariales, alternativas que han sido rechazadas por los sindicatos, que acusan a la dirección de desmantelar la compañía a manos de su socio en IAG, British Airways.

Ahorrar 350 millones

El plan presentado por IAG pretende ahorrar 350 millones de euros de costes y conseguir dar la vuelta a la situación financiera de la compañía y convertir los 300 millones de euros de pérdidas esperadas para el pasado ejercicio (los datos definitivos aún no han sido presentados) en 300 millones de beneficios el horizonte 2015. Para ello IAG propuso una reducción de la capacidad del 15% en el presente año y centrarse en las rutas rentables, la disminución de la flota en 25 aviones (20 de ellos de corto y radio) y recortar la plantilla en 4.500 personas con el fin de salvar alrededor de 15.500 puestos de trabajo.

Ana Pastor está de acuerdo con la necesidad de hacer una reforma estructural y en que se pidan sacrificios a todas las personas, pero también de que no se ponga en juego el futuro del sector aéreo español y el de una compañía de bandera como Iberia.

La Comisión de Fomento del Congreso aprobó el martes una propuesta para instar al Gobierno a seguir trabajando y a «implicarse con una continua apelación al diálogo y a la concertación para tratar de solventar los diferentes conflictos creados en Iberia», garantizando la viabilidad «presente y futura de la aerolínea.

A lo largo de estos tres últimos meses IAG ha insistido en que hay tres aspectos que no negociará en ningún caso con los sindicatos: el desarrollo de Vueling, sobre la que lanzó una opa el pasado 8 de noviembre (un día antes de presentar el plan de ajuste) para controlar el 100% en lugar del actual 46%; el desarrollo futuro de Iberia Express, la filial para los vuelos de corto y medio radio, y cuándo y cómo decidir sobre la capacidad de la compañía aérea.