Anxo Pérez: «El objetivo de la vida no es vivirla, sino aprovecharla»

El creador de 8Belts y autor de «Los 88 peldaños del éxito» asegura que el conocimiento no hace que una vida sea más larga, pero sí más ancha.

Nació donde termina el mundo para los romanos, en Finisterre. Pero a la temprana edad de 15 años se decidió a cruzar el charco para disfrutar del sueño americano. Nadó a contracorriente y surcó las tempestades gracias a su mente brillante. Más allá de haber logrado cinco titulaciones universitarias, fue intérprete del FBI y de Barack Obama. Trabajó en la ONU, domina nueve idiomas y toca siete instrumentos. Inconformista por naturaleza, declara la guerra al desaprovechamiento del tiempo. Pese a todos sus éxitos y a su currículo insaciable, continúa desplazándose por Madrid en bicicleta. Y mete goles, de chilena.

–Promete que se puede aprender chino o inglés en ocho meses...

–No lo prometemos, lo demostramos. La enseñanza tradicional se preocupa por cuánta información entra por el cerebro, pero no por la que se retiene. La clave radica en la retención. La metodología de 8Belts está sustentada en unos algoritmos matemáticos que logran que nunca se olvide. Los errores en el aprendizaje de idiomas se repiten siempre. Tardé cuatro años en crear el método, más de 40.000 horas de trabajo, porque supone un mapeo, pieza a pieza, del lenguaje.

–¿Cuál es el secreto de 8Belts?

–Es una forma de aprender radicalmente diferente. No hay libros, ni gramática, ni profesores... Es un método, on-line, que está creando un antes y un después en la enseñanza de idiomas.

–¿No somos los españoles un poco catetos a la hora de aprender idiomas?

–Quiero demostrar a España y al mundo que no. No existen formas malas de aprender sino maneras mejorables de enseñar. Cuando la gente no aprende, la culpa es del método.

–¿Qué relevancia tiene hoy en día saber hablar chino?

–La demanda por aprender chino es cada vez mayor. No es el idioma del futuro, sino del presente. El inglés te abre todas las puertas. El chino te diferencia del resto.

–Ha logrado cinco titulaciones universitarias. ¿Piensa que el saber no ocupa lugar o es usted una persona tremendamente inconformista?

–El primer paso para alcanzar el éxito es inconformarse con lo que se es y trabajar por lo que se será. La inversión más importante y decisiva que he hecho fue en aprender inglés. El conocimiento no hace que tu vida sea más larga, pero sí más ancha.

–También es cantante, compositor y músico. Ha realizado conciertos en seis países y ha sido actor de cine y televisión. ¿De dónde saca el tiempo?

–El enemigo de la vida no es la muerte, sino el desaprovechamiento. Lo peor que te puede pasar no es no tener una mina de oro, sino tener la mina y no haber extraído el oro. El objetivo de la vida no es que sea vivida, es que sea aprovechada. No pierdo un segundo de mi vida. Incluso descanso de forma deliberada.

–Sus familiares y amigos estarán cansados de que su agenda siempre esté tan repleta...

–Intento sacar tiempo para la gente que valoro y quiero. No soy ninguna rata de biblioteca. Juego al fútbol, aunque voy muy mal de cabeza. Por eso, si me viene el balón por arriba remato de chilena. El tiempo no se tiene, se encuentra. El éxito también consiste en emparejar el tiempo con las prioridades. La única profesión en la vida es la de degustador de instantes.

–¿Cómo es su día a día?

–Me muevo por Madrid con la misma bicicleta que tenía antes de haber ganado un solo euro con 8Belts. Mis días están cargadísimos. Voy a clases de batería, de ruso, de portugués y de alemán. Leo, doy conferencias... Mi mayor privilegio es dirigirme a un auditorio con miles de personas y convencerles de que la felicidad está a una decisión de distancia.

–¿Cuántas horas duerme?

–Soy noctámbulo y dormilón. La clave no está en las horas que duermes, sino en lo que haces cuando estás despierto.

–¿Tiene el éxito 88 peldaños?

–Existen 88 claves que son de efecto inmediato. El libro ha logrado más de un millón de euros en un año, 15 ediciones y miles de lectores en decenas de países. Al principio nadie creía en él, pero las cuatro palabras más importantes en la historia de la humanidad son: yo creo en ti. Si el libro le cambia la vida para mejor a una sola persona, mi existencia tendrá un poco más de sentido.

–En su búsqueda se frustran muchos sueños...

–Todos tenemos las semillas del éxito, pero sólo algunos deciden regarlas. El éxito es democrático, aunque no siempre estamos dispuestos a pagar el precio que requiere. El camino no es igual de fácil para todos, pero todos los que estén dispuestos a cubrir el trayecto llegarán al mismo destino.

–¿Existen fórmulas mágicas para alcanzarlo?

–Inconformarse, declarar la guerra al desaprovechamiento, saber que el éxito depende de ti, no de cuánto te ayuden otros, e invertir en conocimiento, que nunca es un desperdicio. Si no sirve como medio, servirá como fin. Que las utopías no puedan conseguirse no quiere decir que no deban buscarse. Una vez que lo alcanzas, hay que disfrutarlo y compartirlo.

–¿Es España un buen país para emprender?

–Me cuesta apoyar las quejas porque no quiero justificar el fracaso. Pero no tiene ningún sentido que no se apoye más a los emprendedores. Si tuvieras una casa en llamas, ¿cortarías el grifo del agua? Los emprendedores no son parte del problema. Son parte de la solución.

–¿Se considera una persona superdotada?

–Sólo soy un humilde aprendiz.

–¿Qué haría hoy si supiera que el mundo se acaba mañana?

–Plantaría un árbol.

–¿Qué significa para usted la palabra imposible?

–La busqué en el diccionario, pero no la encontré.

–Hay personas que nacen para cambiar el mundo. ¿Es usted una de ellas?

–No nací para cambiarlo, sino para mejorarlo. Sólo busco que el día que no esté el mundo sea un poco mejor gracias a que yo estuve en él.

–Tras tantos éxitos, ¿qué sueño le queda por cumplir?

–Lo más sano es pensar que, independientemente de lo que hayas hecho, está todo por hacer. Cuando se deja de tener esa mentalidad, seguir viviendo perdería todo el sentido .

–¿Ha recibido alguna oferta faraónica por 8Belts?

–Han contactado con nosotros compañías muy potentes y fondos de inversión para comprar la empresa, pero siento tanta pasión por lo que hacemos... Esas ofertas me forzaron a pensar. Descubrí que prefiero morirme pobre haciendo lo que estoy haciendo que rico haciendo otra cosa.

–¿Luchamos para vivir o vivimos para luchar?

–Vivimos para luchar, pero considero que vivir no es una lucha. Es un privilegio.