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Boeing no encuentra remedio a los males del 737 MAX tras seis meses de tratamiento

Las autoridades ven insuficientes los cambios para evitar nuevos accidentes como los que costaron la vida a 345 personas en Indonesia y Etiopía

  • Los 737 MAX siguen sin tener fecha para su vuelta a los cielos
    Los 737 MAX siguen sin tener fecha para su vuelta a los cielos /

    Reuters

Tiempo de lectura 4 min.

10 de septiembre de 2019. 05:00h

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Roberto L. Vargas 10/9/2019

Mañana, los 387 aparatos Boeing 737 MAX que 36 aerolíneas de todo el mundo tienen en sus respectivas flotas cumplirán seis meses sin volar. Después de dos graves accidentes de dos de estos aparatos en Indonesia y Etiopía que le costaron la vida a 345 personas, las autoridades aéreas mundiales decretaron el pasado 11 de marzo que el 737 MAX no volviera a volar hasta que Boeing no resolviese el problema con el software de su sistema de estabilización de vuelo –MCAS, por sus siglas en inglés– que está detrás de ambos siniestros.

Pese a los denodados esfuerzos del fabricante americano por solucionar las anomalías, el remedio definitivo no acaba de llegar. El último revés se lo llevó Boeing el mes pasado. Según ha informado el rotativo «The Wall Street Journal», la compañía se reunió con representantes de varias autoridades aéreas mundiales, incluida la americana (FAA) y la europea (EASA), para ponerles al día de los avances que habían logrado para corregir los problemas del 737 MAX. Entre los cambios que ha introducido, Boeing ha decidido que sean dos ordenadores, y no solo uno, el que controle el sistema de estabilización para evitar nuevos accidentes como los de Indonesia y Etiopía. Pero el encuentro no discurrió por los derroteros que esperaban Boeing. Según asegura el prestigioso diario económico, los representantes del fabricante no fueron capaces de responder de forma adecuada a algunas de las preguntas planteadas sobre las modificaciones efectuadas en el MCAS.

Ante las dudas que mantienen tras el encuentro, los reguladores han pedido a Boeing informes adicionales sobre estas modificaciones y sobre los nuevos problemas detectados en junio. A finales de ese mes se detectaron más errores en el software del MCAS de los que ya se tenían localizados. Aunque a finales de julio Boeing aseguró que tendría autorización para que los 737 MAX volvieran a volar en el último trimestre del año, el cúmulo de nuevos problemas surgido desde entonces hace harto improbable que se pueda cumplir tal calendario. El pasado 30 de agosto, la FAA anunció que el panel de técnicos en el que participan profesionales de nueve agencias mundiales necesitará varias semanas más para finalizar su revisión de la certificación del 737 MAX. No obstante, la autoridad aérea americana advirtió en una nota de que sus trabajos sobre la certificación son independientes de los que hay en marcha para garantizar la seguridad de los aparatos.

En vista del discurrir de los acontecimientos, las aerolíneas afectadas ya tienen poca fe en que los vuelos de sus 737 MAX puedan reanudarse este ejercicio. El pasado 2 de septiembre, el consejero delegado de Norwegian, Geir Karlsen, aseguró a Reuters que no esperan que los 18 aviones del modelo que tienen en su flota puedan volar este año. Otras aerolíneas algo más optimistas, como United Airlines, han retrasado otras seis semanas, hasta el 19 de diciembre, la previsión que tenían hasta ahora para reanudar las operaciones.

Crisis de negocio

Los problemas con el 737 MAX han degenerado en una crisis no sólo reputacional sino también de negocio para Boeing. El modelo es un pilar básico para la compañía americana. Se trata del aparato que más rápido ha vendido en su historia el fabricante. Pero desde que se cancelaron sus vuelos, la compañía también ha paralizado sus entregas. En sus fábricas esperan unidades terminadas y listas para su despacho valoradas por «The New York Times» en cerca de 30.000 millones de dólares –unos 27.300 millones de euros–.

La parálisis del modelo está pasando factura a sus cuentas. En el segundo trimestre del año Boeing informó de unas pérdidas de 2.603 millones de euros, tras un desplome de un 35% de sus ingresos derivado de la falta de entregas del 737 MAX. Las cuentas incluyen un coste de compensación de 5.100 millones de euros para las aerolíneas afectadas por la crisis y de otros 1.545 millones de euros por la desaceleración de la producción.

No obstante, la factura podría ser mayor. Una compañía rusa de leasing aéreo, Avia Capital, ha sido la primera en demandar en los tribunales a Boeing por negligencia en el diseño y construcción del 737 MAX. Avia tiene encargadas 35 unidades del avión que Boeing debería haberle empezado a entregar este año. En su demanda, reclama que el fabricante le compense con 115 millones de dólares por daños y perjuicios y que la Justicia anule el pedido. Si esta vía prospera, Boeing ya no tendría sólo un problema con los actuales dueños de los 737 MAX, sino también con los futuros.

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