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Coherentemente a la baja

La Razón
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Que la prima de riesgo de España esté bajando es coherente. Lo es porque el castigo fue duro y excesivo en distintas fases de la ahora mucho más moderada pero aún irresuelta crisis de la deuda soberana. Y lo es porque las diferencias en los costes de financiación entre España y la referencia germana no respondían a las diferencias de riesgo de dos socios de un mismo club, el del euro. La prima debe mostrar eso, la diferencia de riesgo-país y, hoy por hoy, hay aún margen para que esa bajada pueda continuar. Será difícil que la reducción sea continua en un entorno aún convulso. No obstante, llegar este año al entorno de los 150 puntos básicos o incluso más bajo parece razonable y factible. La explicación es que el sentimiento positivo inversor es creciente, la estabilidad financiera se está reforzando (y la prueba del BCE a los bancos en noviembre de este año la puede apuntalar aún más) y los indicadores adelantados están sorprendiendo y llevarán seguramente a revisar las previsiones de crecimiento al alza. Riesgos y tareas (con el desempleo a la cabeza) los seguirá habiendo pero hay margen a la baja para la prima.