Desbandada de inversores en Grecia ante el riesgo de impago

Manifestantes antisistema griegos luchan con la policía antidisturbios durante una protesta
Manifestantes antisistema griegos luchan con la policía antidisturbios durante una protesta

El FMI rechaza una prórroga a Atenas. El interés del bono a dos años supera el 28% y la prima sube 100 puntos en un día

Los mercados dejan listo para sentencia el porvenir de la economía griega y al propio Gobierno del país, que acusa los lentos avances en las negociaciones y las especulaciones sobre un posible impago. La desbandada de inversores dispara el precio de la deuda helena, mientras que las arcas del Estado extienden su sequía al borde del desmayo.

La huida del dinero disparó el interés del bono heleno a dos años por encima de los 28 puntos básicos, el peor porcentaje desde la emisión de bonos lanzados en julio de 2014. Asimismo, la estampida de ventas no se limitó a los títulos a corto plazo, los más expuestos a un riesgo de impago. La rentabilidad del bono soberano a cinco años superó el 19%, y la referencia a diez años se situó por encima del 13%, sus máximos desde 2012.

Como resultado de esta devastadora semana para la deuda helena, la prima de riesgo aumentó ayer 100 puntos en tan sólo una sesión y supera ya los 1.300 puntos, un ascenso que se vio agravado por las tasas negativas del bund alemán, que por primera vez bajó del 0,1%, elevando así la presión sobre las primas de riesgo.

La aceleración de la debacle financiera griega llega un día después de que la agencia de calificación Standard&Poor’s volviera a rebajar la nota de la deuda soberana helena al bono basura (CCC+ con perspectiva negativa). El organismo tachó la situación de «insostenible» y de «incierta» la perspectiva de crecimiento para este año.

Esta avalancha de pésimos indicadores viene precedida por los malos augurios del «Financial Times», que ayer informó del rechazo por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) a la petición informal del Gobierno griego para retrasar los pagos del mes de mayo, dos vencimientos por valor de casi 1.000 millones de euros. La propia directora gerente del FMI, Christine Lagarde, tildó ayer el retraso del pago de una «acción no recomendable» y señaló la intención de mantener al Fondo como el canal de préstamo «más seguro». «Nunca una economía avanzada ha pedido retrasar el pago», apuntó Lagarde en la rueda de prensa de la asamblea del Fondo en Washington. «De hecho, el retraso en los pagos se considera como financiación adicional para ese país, lo que significa contribuciones adicionales de la comunidad internacional», explicó.

Según la nueva filtración del diario británico, «las discusiones [entre Atenas y el FMI sobre un aplazamiento] que tuvieron lugar a principios de mes son una señal de que el Gobierno griego sufre crecientes dificultades para pagar las pensiones y los salarios, y a la vez cumplir con sus compromisos con los acreedores». Además, el texto señala que «aunque Grecia pueda pagar sus obligaciones el próximo mes, los problemas se agravarán en junio».

El 12 de mayo Grecia debe abonar al FMI un tramo de 746 millones y sustituir emisiones de Letras a tres y seis meses por valor de 1.400 millones de euros en cada subasta, mientras que en junio deberá realizar nuevas devoluciones al Fondo en cuatro plazos que ascienden a 1.531 millones. Ambos meses pueden ser el aperitivo para julio, cuando el Gobierno heleno tenga que afrontar el pago de 3.490 millones de euros por vencimientos de bonos en posesión del Banco Central Europeo (BCE).

Aunque el Gobierno griego ha desmentido categóricamente la intención de incumplir los compromisos de deuda, el mismo «Financial Times» encendió todas las alarmas el pasado lunes tras publicar que Atenas baraja la posibilidad de declarar la suspensión de pagos [de la deuda] en caso de no alcanzar un acuerdo con los acreedores.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, volvió a mostrarse ayer optimista por alcanzar un acuerdo sobre la lista completa de reformas a final de mes, «aunque todavía quedan cuatro asuntos por resolver». En referencia a esos puntos que traban las discusiones, Tsipras citó, en declaraciones a Reuters, «la reforma laboral, sistema de la Seguridad Social [pensiones], aumento del IVA y garantizar un superávit primario ,gravando más a los ricos [sustituir el IBI unificado por un impuesto a las grandes propiedades]».

Asimismo, el viceministro de Finanzas, Dimitris Mardas, aseguró ayer que «Grecia podrá pagar el próximo tramo del préstamo al FMI» previsto para mayo y subrayó que las negociaciones deberían terminar pronto para cerrar el periodo de «asfixia» que atraviesa la economía del país.

No obstante, esa prontitud por sellar un acuerdo parece todavía muy lejana para los prestamistas. La Comisión Europea (CE) manifestó ayer su «insatisfacción» por la falta de progreso en las negociaciones, tal y como declaró un día antes el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble.

La CE depositó sus esperanzas en lograr algún avance en el encuentro de las «instituciones» (antes la troika) congregadas estos días en Washington. Mientras tanto, Grecia sigue sin recibir el tramo del rescate que necesita para superar la crítica situación y, por el momento, como presagió Schäuble, el dinero tampoco llegará este mes.