Díaz Ferrán vació Marsans para mantener «su altísimo nivel de vida»

Díaz Ferrán, durante el juicio
Díaz Ferrán, durante el juicio

La Audiencia le condena a 5,5 años de cárcel por hacer desaparecer todo su patrimonio para esquivar sus deudas.

Acuciados por las deudas y por un agujero de 270 millones de euros, que amenazaba su «altísimo nivel de vida», los máximos responsables del grupo Marsans, Gerardo Díaz Ferrán y el ya fallecido Gonzalo Pascual, decidieron en abril de 2010 sortear la «lamentable situación patrimonial» del gigante empresarial, que afectaba también a sus bienes personales, y vaciar todo su patrimonio para burlar a sus acreedores. Así lo estima la Audiencia Nacional en la sentencia en la que condena al ex presidente de la CEOE a cinco años y medio de cárcel y a pagar una multa de 1,2 millones de euros por los delitos de integración en grupo criminal, alzamiento de bienes, blanqueo y concurso fraudulento.

Las penas impuestas responden al acuerdo de conformidad alcanzado por el fiscal Daniel Campos y las defensas de los acusados, que finalmente reconocieron los hechos y aceptaron esas peticiones de condenas en la primera sesión del juicio, celebrada el pasado 2 de julio. La sección tercera de lo Penal, presidida por el magistrado Alfonso Guevara, asegura en su resolución que Díaz Ferrán y Pascual acordaron traspasar todo su patrimonio, empresarial y personal, al empresario Ángel de Cabo (condenado a cinco años de prisión) «sin que éste abonara cantidad alguna» a cambio de que les abonara ocho millones de euros a cada uno en plazos de 100.000 euros mensuales, unos ingresos con los que ambos «podrían seguir viviendo con la misma o parecida opulencia, a pesar de su formal insolvencia».

Para vaciar todo ese patrimonio en perjuicio de sus acreedores (que ya reclamaban judicialmente a Díaz Ferrán y Pascual los pagarés impagados), De Cabo recurrió a varios procedimientos, según la Audiencia: poner a miembros del grupo en nómina de las sociedades adquiridas (hasta 117), quedarse con inmuebles de ambos socios y con coches de alta gama de esas empresas y vaciar su tesorería con facturas falsas. Quince días antes de que Marsans fuera declarada en concurso de acreedores, Díaz Ferrán y su socio traspasaron, en junio de 2010, el holding a De Cabo por un simbólico precio de 3.060 euros que, además, «nunca fue abonado».