Economía

Dos de cada tres jóvenes no trabajaría por menos de 20.000 euros

La subida del salario mínimo a 900 euros dispara las expectativas de los menores de 25 años

La subida del salario mínimo a 900 euros dispara las expectativas de los menores de 25 años.

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Los datos del paro del mes de julio han sido demoledores: el peor dato desde 2008 y pérdida de empleos ya en términos desestacionalizados, sin tener en cuenta los efectos del calendario. A su vez, el ritmo de creación de puestos de trabajo confirma los síntomas de enfriamiento del mercado laboral. Los jóvenes son uno de los grupos de edad más damnificados por esta desaceleración. Sin embargo, parece que la subida a 900 euros del salario mínimo ha disparado las expectativas y la inmensa mayoría de ellos no está dispuesto a trabajar a cualquier precio. De hecho, dos de cada tres (el 69%) no comenzaría en su primer empleo por menos de 20.000 euros brutos anuales, según un estudio realizado por Círculo Formación en 13 ciudades españolas.

Según los datos recabados por la consultora, un 30% aceptaría percibir un sueldo anual de 15.000 euros en su primer empleo, pero un 69% no trabajaría por menos de 20.000€ anuales: el 27% se conformaría con esa cantidad, mientras que un 23% sube hasta los 25.000 euros, y un 19% no estaría dispuesto a trabajar en su primer puesto por menos de 30.000 euros. Las aspiraciones salariales son ligeramente más positivas que el año pasado, ya que el año anterior era un 33% el que estaría dispuesto a trabajar en su primer empleo por 15.000 euros anuales.

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También en este caso, hay diferencias entre regiones más ricas y más pobres. Los más exigentes en este sentido son los barceloneses, ya que un 79% no trabajaría en su primer empleo por menos de 20.000 euros, seguidos de los jóvenes de Madrid (77%). En el extremo contrario se encuentran los sevillanos: el 38% aceptaría su primer puesto por un sueldo anual de 15.000 euros. Les siguen los murcianos (37%) y granadinos (36%).

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El 91% considera que, aunque sea una cantidad simbólica, las prácticas deben de estar remuneradas porque se está realizando un trabajo; por el contrario, el 9% piensa que no es necesario porque aporta experiencia para el currículum y enriquece profesionalmente.