EE UU sugiere que subirá los tipos de interés «relativamente pronto»

La Reserva Federal avisa del «alto grado de incertidumbre» ante las políticas de Trump

La Reserva Federal avisa del «alto grado de incertidumbre» ante las políticas de Trump

Janet Yellen, la presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed, por sus siglas en inglés), compareció ayer por primera vez en la «era Trump» y en medio de los constantes rumores acerca de una próxima subida de los tipos de interés. La máxima responsable del banco central estadounidense sugirió, en línea con sus anteriores declaraciones, que el alza de tipos llegará a Washington más pronto que tarde. No obstante, por el momento no hay cambios. El Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal optó por mantener los tipos en un rango entre el 0,25% y el 0,5%. En este nivel se encuentran desde hace un año, cuando la Fed emprendió su primera subida del precio del dinero en siete años.

«El Comité estimó que el argumento a favor de una subida de tipos continuó fortaleciéndose y que tal subida podría resultar apropiada relativamente pronto», indicó Yellen, que condicionó la subida de tipos a «pruebas adicionales» de que la economía estadounidense está avanzando hacia los objetivos de la Fed.

Yellen señaló también que retrasar demasiado la subida de tipos de interés podría obligar a la institución a endurecer la política monetaria de forma «abrupta» para evitar que la economía supere significativamente los objetivos de la Fed, que pasan por el pleno empleo y una tasa de inflación del 2%. Por ello, advirtió de que mantener los tipos de interés en los bajos niveles actuales podría suponer unos «riesgos excesivos» y, en última instancia, «lastrar la estabilidad financiera». Por este motivo, la opción de un endurecimiento de la política monetaria estadounidense en la reunión que el organismo celebrará los próximos 13 y 14 de diciembre gana más peso todavía. De no producirse el mes que viene, la siguiente opción sería la reunión del 31 de enero y el 1 de febrero. Además, en este caso ya se habrá producido la investidura de Donald Trump como presidente, en un acto previsto para el 20 de enero.

La presidenta de la Fed se refirió a la situación que atraviesa el país tras el triunfo del republicano Trump en las elecciones presidenciales. Yellen, aseguró que existe «un alto grado de incertidumbre» y que necesita «más claridad» sobre las políticas del nuevo Gobierno antes de valorar sus efectos sobre las perspectivas económicas del país, informa Efe.

En cualquier caso, recalcó su intención de «cumplir hasta el final» su mandato, que concluye en enero de 2018. Yellen respondió así a las preguntas del Congreso sobre las críticas vertidas por Trump contra la Fed y contra ella por mantener el estímulo monetario con los tipos de interés a niveles excepcionalmente bajos. Trump fue muy crítico en numerosas ocasiones con Yellen durante el transcurso de su campaña electoral, cuestionando su independencia al afirmar que seguía las directrices de Obama, retrasando la subida de los tipos de interés con el objetivo de mantener el mercado al alza antes de la cita electoral.

Suponiendo que EE UU eleve el precio del dinero a finales de este año o a principios del próximo, la reacción en Europa no sería, ni mucho menos, inmediata. El Banco Central Europeo mantiene los tipos de interés en el 0% desde marzo, como medida de choque ante el bajo crecimiento de la eurozona. Un alza de los tipos en EE UU atraería la inversión hacia el país norteamericano, empujando a Europa a una medida similar. En cualquier caso, las previsibles alzas de los tipos a ambos lados del Atlántico serían de un alcance muy limitado. Una subida considerable de los tipos retardaría aún más el de por sí endeble crecimiento, tanto en Estados Unidos como en el Viejo Continente.

El aumento de los tipos empujaría al alza el euribor, encareciendo la mayoría de los préstamos hipotecarios, así como los créditos al consumo. Esto podría provocar un parón del consumo, ya que al tener que dedicar un mayor porcentaje de los ingresos familiares a pagar la hipoteca quedaría menos margen para otros gastos. En el lado opuesto, se elevaría la rentabilidad de productos financieros como los depósitos, que hasta ahora ofrecen rendimientos insignificantes para los ahorradores.