El BCE reduce a mínimos las funciones del Banco de España

La institución monetaria nacional mantiene su tamaño a pesar de haber cedido la mayor parte de sus funciones

El BCE ha encendido la luz roja en el Banco de España

La tercera fase de la Unión Económica y Monetaria, iniciada el 1 de enero de 1999, redefinió las funciones que hasta ese momento desempeñaban los bancos centrales de los países que entraron a formar parte de la moneda única. Desde entonces, todo lo que ha ido sucediendo ha mermado la soberanía nacional y ha otorgado más poderes al Banco Central Europeo. Hasta tal punto que hay quien se pregunta si el actual tamaño del Banco de España guarda relación con sus actuales funciones, pero sobre todo con las próximas, después de la puesta en marcha de la Unión Bancaria. Máxime después de que el sector financiero español haya sufrido una de sus mayores transformaciones en los últimos cuatro años. De medio centenar de entidades se ha pasado a catorce grupos bancarios, que en su mayoría serán supervisados por el Banco Central Europeo a partir del mes de noviembre.

Según datos recopilados del propio Banco de España, el número de entidades que en 2006 se encontraban bajo la supervisión de la entidad ascendía a 494, de las que 353 eran entidades de crédito propiamente dichas. En la actualidad, y después de alcanzar un pico de 505 y 362, respectivamente, en el año 2008, cuando todavía los efectos de la crisis no eran excesivamente palpables en España, la institución que gobierna Luis Linde se ocupa de 423 entidades, de las que 292 son de crédito. Son los últimos datos anuales completos.

Lo que no ha ido en consonancia con su pérdida de peso en las decisiones de política monetaria y de supervisión ha sido la plantilla, según las fuentes consultadas por este diario. Entre 2006 y 2013, ha pasado sólo de 2.724 personas a 2.645. Durante el pasado año, la plantilla de la institución se incrementó en 25 personas, aunque la media del año se mantuvo estable. Hubo, curiosamente, un incremento del personal directivo y un descenso del administrativo y del dedicado a otras tareas.

Pequeños recortes

El mayor guiño que ha llevado a cabo fue en 2011, cuando decidió reducir la red de sucursales que tenía operativas en el territorio español, pasando de 22 a 15. La medida afectó a los centros de Ceuta y Melilla, además de los de Logroño, Pamplona, San Sebastián, Santander y Toledo. De esa manera cuatro comunidades autónomas se quedaron sin la presencia de sucursales: Navarra, Cantabria, Castilla-La Mancha y La Rioja. Los servicios públicos que ofrecían y siguen ofreciendo las sucursales del Banco de España en las quince delegaciones que aún permanecen abiertas al público son el canje de pesetas por euros, la recogida de billetes y monedas falsas y el canje de billetes deteriorados.

Con la política monetaria confiada al BCE desde la creación del euro, en 1999, los bancos nacionales de los once países que asumieron entonces la moneda única europea hicieron la mayor concesión de soberanía que un Estado puede hacer.

Las consecuencias de la crisis financiera que se fraguó en el verano de 2007 han obligado a la Unión Europea a tomar una serie de decisiones para unificar los criterios por los que tienen que regirse las entidades financieras de la eurozona para evitar el riesgo sistémico al que se expone la región, a pesar de que aún no se ha producido ninguna operación de concentración entre entidades financieras de dos países.

Para evitar que los acontecimientos se repitan –rescate de países como Grecia, Irlanda o Portugal, o medidas de apoyo al sistema financiero español, chipriota o esloveno–, los gobiernos de la Unión Europea han confiado al Banco Central Europeo de Mario Draghi la tutela de la supervisión bancaria de los grandes bancos. Aquellos cuya caída puede provocar una crisis en el sistema financiero europeo.

El pasado viernes, el BCE publicó el manual en el que se describe detalladamente la forma en que serán incorporados los resultados de los test de estrés que se están realizando a la banca europea. La nueva evaluación es más estricta y pormenorizada que las realizadas anteriormente. Sus resultados definitivos se conocerán en la segunda quincena de octubre.

Desde el pasado mes de junio se conoce que un total de 15 entidades españolas quedarán bajo la supervisión directa del Banco Central Europeo (BCE), al ser consideradas por el instituto emisor como parte de las 120 instituciones sistémicas que aparecen en el listado preliminar publicado por la entidad presidida por Mario Draghi. La selección definitiva se dará a conocer el próximo 4 de septiembre.

En concreto, entre las entidades españolas seleccionadas por el BCE se encuentran BBVA, Santander, Banco Sabadell, Banco Financiero y de Ahorros, Banco Mare Nostrum, Banco Popular Español y Bankinter. Asimismo, también han recibido esta consideración Ibercaja, La Caixa, Cajas Rurales Unidas, Catalunya Banc, Kutxabank, Liberbank, Unicaja, y NCG Banco. Este nuevo listado implica la salida de Caja España, adquirida por Unicaja, lo que reduce a sólo quince el número de entidades bajo la mirada directa de Fráncfort, frente a las 16 incluidas en la primera lista preliminar publicada por el Banco Central Europea en octubre de 2013.

España aparece como el segundo país con mayor número de entidades en el listado de instituciones que pasarán desde noviembre a ser supervisadas directamente por el BCE, sólo por detrás de las 21 alemanas, y por delante de las 14 de Italia y las 10 de Francia. El nuevo listado preliminar del BCE supone una reducción de 8 entidades sistémicas en relación con las 128 incluidas en la selección de octubre de 2013.

Para el año 2016 está prevista la entrada en funcionamiento del Mecanismo Único de Resolución, que normaliza y homogeneiza los procesos de liquidación o reestructuración de las entidades financieras con problemas. Otras dos herramientas más para que los bancos centrales pierdan poder y competencias.