El oro, refugio de inversores en tiempos de crisis

Su precio marca máximos desde 2013, rozando los 1.400 dólares por onza. Los especuladores han usado el metal amarillo como seguro ante la crisis de 2008 y la burbuja de las «puntocoms» en el 2000

Su precio marca máximos desde 2013, rozando los 1.400 dólares por onza. Los especuladores han usado el metal amarillo como seguro ante la crisis de 2008 y la burbuja de las «puntocoms» en el 2000.

En épocas convulsas, el oro se convierte en un refugio blindado para los inversores. Su precio al contado se ha disparado desde comienzos de año y alcanzó los 1.438,6 dólares por onza en junio por primera vez desde hace seis años. La guerra comercial entre China y Estados Unidos, el riesgo de una confrontación militar en Oriente Medio o los supuestos ataques a embarcaciones petroleras estadounidenses por parte de Irán han convertido a la Bolsa en un campo de minas para los inversores. En busca de activos más seguros y menos volátiles, éstos huyen al amparo del oro. Los metales preciosos han sufrido así una tendencia al alza en los últimos meses, ya que no forman parte del cambiante sistema crediticio.

Andrea Redondo, experta en economía y finanzas y fundadora de «El Club de Inversión», refuerza esta concepción del oro en momentos en los que el pánico cunde en los mercados financieros. «El oro tiene un valor intrínseco, lo que te aporta una tranquilidad en situaciones extremas. Las acciones, por su parte, no dejan de ser títulos al portador, es decir, ‘papeles’ basados en la confianza y expectativas de beneficios futuros, y en época de incertidumbre la mayoría de los inversores son miedosos».

La cotización del oro está apoyada por el cambio de rumbo de la Reserva Federal, que se sumó a la bajada de tipos de interés, recogiendo el testigo del Banco Central Europeo para reactivar la economía mundial. Esta medida provocó una depreciación del dólar estadounidense, un desencadenante más de la «fiebre» del oro. La cotización de este metal está muy ligada a la evolución del billete verde, ya que los contratos sobre la materia prima se otorgan en la divisa estadounidense. Este recorte en los tipos implicó la devaluación del dólar, por lo tanto, son necesarios más dólares para comprar la misma cantidad de oro, incrementando el precio por onza.

No obstante, no es la primera vez que el metal amarillo es usado como una caja fuerte de inversiones. Tras el inicio de la crisis de 2008, con el estallido de la burbuja inmobiliaria, el precio del oro se disparó, al igual que lo hizo con la burbuja de las «puntocoms» en el 2000. Estos repuntes en momentos de inestabilidad se deben a que, tanto si hay inflación como deflación, este preciado metal sigue manteniendo su valor. De ahí viene el gran éxito que cosechan todas las plataformas de compra y venta de oro.

Pero, ¿es un buen momento para invertir en oro? A comienzos de año, Redondo estimaba que el mercado del oro se encontraba en un momento de consolidación y no de tendencia alcista. Tras un análisis de la correlación inversa entre el SP500 y el oro, al inicio de 2019 parecía sugerir que la consolidación no rompería al alza antes de mediados de 2020. Sin embargo, la reciente coyuntura geopolítica parece haber impulsado su precio al alza. Las inversiones en el metal áureo tardan en dar frutos, pero sus beneficios están garantizados. El precio de este metal fluctúa muy lentamente pero, a largo plazo, siempre mantiene su tendencia alcista, ya que la demanda siempre crecerá más rápido que su producción, al tratarse de un recursos limitado.