El precio del ladrillo toca suelo y dispara la compra de casas

Desde que comenzó la crisis, el sector inmobiliario español ha sido un paciente terminal que empeoraba mes a mes sin remedio. Cinco años después, el enfermo ha comenzado a recuperar el pulso y muestra ya algunos síntomas de recuperación, a juzgar por el tímido despertar de algunos indicadores, así como por las previsiones de los expertos. No en vano, el prestigioso diario estadounidense «The Wall Street Journal» ensalzaba hace sólo unos días el «apetito» de los inversores por el ladrillo español. El periódico pone como ejemplo el éxito de la reciente salida a bolsa de dos socimi (sociedad anónima cotizada de inversión inmobiliaria): Hispania Activos Inmobiliarios, que captó 500 millones de euros en su estreno en el parqué, y Lar España Real State, que logró 400 millones en su debut bursátil. «Hay una plétora de dinero viniendo a España», dijo al medio el experto inmobiliario Rupert Lea.

Y no le falta razón, en vista de los últimos datos de la Secretaría de Estado de Comercio. Las actividades inmobiliarias y la construcción son el tercer y el cuarto sector que más inversión extranjera captó el pasado año, con incrementos notables respecto al año anterior. En actividades inmobiliarias, 1.787 millones de euros, frente a los 1.072 millones de 2012, es decir, un 66,7% más. En construcción, 1.437 millones, frente a 1.180, un alza del 21,7%.

Por su parte, los notarios han empezado también a constatar ya la mejoría inmobiliaria. Según las estadísticas del Consejo General del Notariado, las compraventas de viviendas registraron en enero un crecimiento interanual del 59%, con 23.368 operaciones cerradas. Además, el precio medio por metro cuadrado rompió la tendencia bajista de los últimos tiempos y se elevó un 8,9%, hasta los 1.294 euros. Los préstamos hipotecarios para la adquisición de vivienda se incrementaron un 58,5% y su cuantía subió un 6%, hasta los 113.966 euros.

Con todo, esta recuperación aún no ha sido percibida por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Es más, 2013 fue el peor año en cuanto al número de hipotecas constituidas, con tan sólo 197.641 préstamos. Esto supone un desplome del 84% respecto a 2007, justo antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, cuando se registraron 1,2 millones de créditos para vivienda. No obstante, el descenso interanual del año pasado fue del 27,8%, inferior al de 2012 y 2011, cuando las hipotecas cayeron un 33% y un 32,8%, respectivamente. Sobre los precios, aunque éstos subieron un 1,3% en el último trimestre de 2013, según el INE, tres meses antes subieron un 0,7%. El dato, si bien no es significativo cuantitativamente, supone el primer ascenso en el precio de la vivienda desde el segundo trimestre de 2010.

Como muestra, la actividad en el sector de la construcción español registró en enero la segunda mayor subida de toda la Unión Europea: un 5,8% más que en diciembre y un 17,6% más que un año antes. En clave positiva se pronuncian también las entidades financieras. «El sector inmobiliario volverá a crecer en 2014, siguiendo las tendencias reales de la demanda», dicen en BBVA. Para la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, «el mercado se va a abrir, todo vuelve ya», aunque reconoce que aún no hay mucha demanda. «La gente no viene llamando a la puerta y diciendo que quiere comprar casas», sentenció.

Y es que, a pesar de la incipiente recuperación económica, la situación de muchas familias españolas continúa siendo muy delicada. Según la última Encuesta de Población Activa, hay 5,89 millones de parados, circunstancia que dificulta el retorno de una demanda de crédito solvente. De hecho, dos de cada tres compras de casas se hacen sin hipoteca de por medio. Antes de la crisis la situación era justo la contraria: casi dos terceras partes de las adquisiciones se formalizaban mediante préstamo. Todo ello a pesar de que las entidades financieras han abierto el grifo de la liquidez en la concesión de hipotecas, entrando en una especie de «guerra del interés», con diferenciales cercanos al 2%, para tratar de captar clientes, eso sí, con un elevado grado de solvencia.