El Tesoro Público lo financia todo

La emisión de deuda paga los vencimientos y el déficit del Estado y las autonomías. Las subastas rescatan a la banca y reducen los impagos a los proveedores

El Tesoro Público se ha convertido en el prestamista de último –y casi único– recurso de la Administración. Los trabajadores del organismo están saturados, y después de un 2012 de intenso trabajo, ya saben que 2013 será igual o peor. La cómoda estrategia de emitir principalmente deuda para refinanciar el pasivo del Estado central, vigente hasta 2007, ya no es factible, y las operaciones del departamento que dirige Íñigo Fernández de Mesa también tienen que captar capital para tapar los múltiples agujeros que presentan las cuentas públicas estatales y autonómicas, financiar la deuda y el déficit de las comunidades autónomas (CC AA) y de las empresas públicas, parte de los rescates de la banca, el FROB y los planes de pago a proveedores, entre otros capítulos. La realidad actual es que todo lo que va mal en el sector público y en la banca se resuelve, por desgracia, apalancando aún más al país.

Esto es la consecuencia de la situación de insolvencia que sufre el Estado, ya que ninguno de los principales entes que forman la Administración escapa a esta realidad. El Estado y las autonomías no han realizado el necesario recorte de gasto público para adaptarlo a la crisis. Hasta hoy no sólo no se ha reducido, sino que incluso ha aumentado. Es más, creció un 16,3% entre 2007 y 2011 –últimos datos disponibles–, desde los 412.963 hasta los 480.110 millones de euros, con un fuerte desplome de los ingresos. En 2013 el gasto se situará previsiblemente en cifras superiores, según los Presupuestos Generales del Estado.

La Administración no ha adelgazado lo suficiente, y para sostener el déficit público (que no es otra cosa que más gastos que ingresos) de un Estado sobredimensionado, el Ejecutivo ha optado por subir impuestos y por emitir más deuda pública. En total, este segundo capítulo crecerá en 71.000 millones este año, según las previsiones, lo que llevará el pasivo público del país hasta los 926.691 millones, y el impacto del mismo en el gasto del Estado, hasta los 38.590 millones en intereses. En síntesis, el Tesoro ya no sólo tiene que emitir deuda para devolver la que vence –y sus intereses, ya que los ingresos del Estado no son capaces de cubrirlos–, sino que tiene que financiar también el exceso de gasto a nivel estatal. En las CC AA, más de lo mismo, ya que la mayoría de las regiones tienen cerradas las puertas del mercado para colocar sus bonos patrióticos y también gastan más de lo que ingresan. Déficit y deuda se dan otra vez la mano.

Para auxiliar a las CC AA, el Gobierno creó el año pasado el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), que se financia con emisiones del Tesoro. En 2012, la dotación del mecanismo ascendía hasta 18.000 millones de euros, mientras que este año estará dotado con hasta 23.000 millones. Para solucionar los impagos de las administraciones (el principal moroso de nuestro país es el sector público), el Ejecutivo también lanzó el año pasado el Plan de Pago a Proveedores, que sirvió para que los gobiernos autonómicos pagaran las abultadas deudas con el sector privado. Este año la cuenta asciende a más de 10.000 millones, por lo que el Plan tendrá su segunda edición.

La dotación del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), el organismo encargado de rescatar a los bancos insolventes, también procede de las subastas de deuda del Tesoro. Sin ir más lejos, el Estado elevó en septiembre del año pasado el capital del mismo en 6.000 millones de euros, desde los 9.000 hasta los 15.000 millones.

La realidad del sector público

La degradación de las cuentas públicas de España ha sido una constante durante la crisis. En 2007, la deuda de la Administración se situó en los 382.032 millones de euros (el 36,3% del PIB nacional), mientras que en 2012 el endeudamiento se disparó hasta los 855.691 millones (el 81% del PIB), y el Ejecutivo tuvo que sacar 3.807 millones de la «hucha de las pensiones» para lograr cerrar la financiación del Estado.

En cinco años, la deuda pública creció un 124%, más del doble, y este año rozará los 930.000 millones, un 142% más que en 2007. En términos relativos, nuestro país es, por detrás de Irlanda, el que más ha elevado su endeudamiento público en la zona euro durante la crisis. Italia, Grecia, Portugal, Alemania y Francia registran tasas de crecimiento del pasivo estatal menores.

En términos de déficit, la situación es similar. Estado y CC AA llegaron a ganar dinero en 2005, 2006 y 2007 (55.115 millones de euros de superávit en ese trienio, concretamente), pero a partir de 2008 la situación cambió. Desde ese año y hasta 2011, el sector público perdió 367.880 millones que se cargaron a la deuda pública. De cumplirse el objetivo de déficit del 7% en 2012 (74.067 millones), Estado y CC AA habrán perdido en cinco años la friolera de 441.950 millones.