Publicidad
Publicidad
Actualidad

José Miguel González, investigador científico: “La clave del éxito es poner tu talento al servicio de la gente”

Su trabajo en el diseño de estrategias químicas permite la aplicación de materiales de vanguardia en campos como la medicina o las estructuras.

Nano-tubos de carbono y grafeno, dos de los materiales más rompedores en la investigación química actual. Sus propiedades se antojan como fundamentales en la innovación tecnológica, con aplicación en un variado espectro de ámbitos como el diagnóstico médico o la aeronáutica. Los investigadores que trabajan con ellos advierten de su ventajas, además de señalar los avances que se pueden lograr a través de desarrollos químicos sencillos y racionales.

Publicidad

José Miguel González, licenciado en química por la Universidad de Extremadura y doctor por la Universidad de Zaragoza, es un apasionado de la investigación científica. Así lo acredita tanto su experiencia por distintos países de Europa y Norteamérica como su actual puesto de investigador Juan de la Cierva, labor que desarrolla en el grupo de investigación MSOC-Nanochemistry de la Universidad de Castilla-La Mancha. En su periplo por el extranjero, destaca su labor como investigador en Italia dentro del programa Marie Curie de la Unión Europea.

Su trabajo actual está centrado en las nano-estructuras de carbono, a las cuales aplica una serie de estrategias químicas con el objetivo de desarrollar materiales compuestos que tengan recorrido en diversos ámbitos. Así, José Miguel ha contribuido con su trabajo en el campo del diagnóstico médico a través de la creación de sensores que permiten, por ejemplo, detectar el Parkinson mucho más rápidamente. También ha aportado sus conocimientos al campo aeroespacial, desarrollando materiales más duraderos y ligeros, logrando a la vez menor consumo y contaminación.

Publicidad

Su diseño y racionalización de las estrategias químicas no sólo permite una ampliación en el espectro de aplicación de materiales, sino que muchas veces logra simplificar y hacer más efectivos los procesos industriales y de innovación. “La química que uso es muy sencilla. Yo no he inventado nada sobrenatural, simplemente he unido dos puntos que nadie había unido. La sencillez y racionalidad científica son mis formas de trabajar”, señala José Miguel en este sentido.

Publicidad

Además, las principales actividades de José Miguel pasa por la participación en proyectos de investigación a nivel europeo. Así, a lo largo de los últimos años la Unión Europea ha configurado una serie de programas de financiación destinados al I+D. Entre ellos destaca Horizonte2020, programa marco que estable una serie de objetivos en investigación y desarrollo para los próximos años: “el modelo de investigación europeo está haciendo esfuerzos por ir en la misma línea que EE.UU, donde las barreras a la investigación (financieras y burocráticas) son mínimas”, advierte José Miguel a este respecto.

Tras varios procesos de selección, la UE estableció definitivamente dos proyectos de I+D en el marco de Horizonte2020. Uno de ellos, GrapheneFlagship, se centra en la investigación y aplicación del grafeno a diversos campos. El grupo de investigación de José Miguel en la Universidad de Castilla la Mancha pertenece al bloque toxicológico del proyecto, y participa activamente en la aplicación rompedora del material en todas sus vertientes.

En el último año, José Miguel también ha entrado a formar parte del programa de aceleración de talentos de Celera. La iniciativa, que trabaja con jóvenes españoles, tiene el objetivo de potenciar el talento y las capacidades de las personas y de fomentar el éxito personal y profesional. Canalizado a través de la fundación Rafael del Pino, el programa ya ha completado el itinerario para su primera promoción y están trabajando con la segunda en este curso.

La consecución y materialización de los logros de José Miguel hacen patente la necesidad de seguir apoyando el maltrecho I+D+i en España. Los beneficios para la sociedad son evidentes, por lo que un respaldo activo es la primera piedra en el desarrollo de la investigación.