La financiación extrabancaria, asignatura pendiente de España

Los organismos internacionales coinciden con Bravo Capital en la necesidad de buscar vías alternativas de obtención de recursos

Que la banca se vuelve a mostrar receptiva a la hora de conceder créditos es ya una realidad. La cifras no mienten. Las firmas para constituir una hipoteca crecieron el pasado mes de mayo un 20%, y los préstamos al consumo también repuntan, con un alza por encima del 8% en 2014. Las entidades también se muestran más dispuestas a financiar a empresas. Sin embargo, esta mejoría no puede ocultar la realidad de la que venimos. Y es que los últimos años han sido ejercicios de sequía absoluta desde el punto de vista del crédito. Una situación, que dados los múltiples factores de los que dependen las políticas crediticias de la banca –muchos de ellos ajenos a su control–, puede repetirse en cualquier momento. Y como ejemplo más reciente, ahí está la inestabilidad que está trasladando Grecia al conjunto de la economía de la zona euro en general, y al sistema financiero en particular. Las autoridades son conscientes de ello, y así lo pusieron de manifiesto, ya en 2012, en el Memorándum de Entendimiento suscrito por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE), la Autoridad Bancaria Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que recogía una serie de compromisos para que España pudiera acceder a la ayuda del rescate financiero. Así, en su artículo 27 abogaba por fomentar la intermediación financiera apoyando la búsqueda de vías alternativas de captación de recursos. «A la luz de la considerable dependencia de la economía española de la intermediación bancaria, las autoridades españolas preparan propuestas para fomentar la intermediación financiera no bancaria, incluida la financiación del mercado de capitales y el capital riesgo», recogía dicho punto del Memorándum.

Falta de comprensión

Pese a que nuestro país goza ya de estos instrumentos, lo cierto es que todavía particulares y empresas no terminan de diversificar sus proveedores financieros. La directora general de Bravo Capital, Mar Turrado, achaca este hecho «a la falta de comprensión de que la importancia de la función financiera debe centrarse en garantizar el acceso a más fondos de una empresa de forma que ésta pueda desarrollar su plan de negocio independientemente de la situación de los mercados, de la economía o del estado puntual de una compañía».

En este mensaje también hace especial hincapié el FMI. En un artículo del pasado mes de junio dedicado a la economía española, la institución que preside Christine Lagarde reconoce los «pasos de gigante» que ha dado nuestra economía gracias a las reformas acometidas por el Gobierno. No obstante, aún detecta algunos puntos débiles, que sería necesario corregir, entre los que se encuentra, precisamente, el todavía escaso desarrollo de la financiación extrabancaria. «Los esfuerzos para fortalecer el acceso de las pymes a la financiación proveniente del mercado deberían continuar. La financiación bancaria seguirá siendo dominante, e iniciativas tales como el «plan Juncker», serán positivas en este sentido. Sin embargo, la financiación no bancaria debería desarrollarse más, incluyendo a través de mercados alternativos, capital de riesgo y titulización, mejorando la transparencia y la exactitud de la información financiera. Continuar fortaleciendo a los bancos a la vez que se reduce la deuda privada», señala. La institución añade que el capital y la rentabilidad de los bancos han aumentado, la calidad de los activos y el provisionamiento específico han mejorado, y las condiciones de liquidez y financiación son ahora más favorables. Sin embargo, alerta de que el entorno operativo todavía presenta múltiples retos: los bajos tipos de interés en la eurozona seguirán comprimiendo los márgenes bancarios, los requerimientos internacionales de resolución que se están elaborando probablemente exigirán una capacidad de absorción de pérdidas –incluyendo capital– adicional, y la rentabilidad de algunos bancos continúa estando afectada por activos adjudicados y por el alto nivel de préstamos fallidos. En este contexto, las autoridades deberían continuar promoviendo que los bancos aumenten su capital de elevada calidad y procuren reducir los altos costos asociados a préstamos fallidos. En definitiva, advierte de que un posible cambio de escenario desde el punto de vista regulatorio es posible, lo que podría, de nuevo, comprometer el crecimiento empresarial.

Bravo Capital se constituye como una alternativa de financiación extrabancaria que tanto reclaman los organismos internacionales. La sociedad canaliza dinero de inversores, estructurando soluciones adaptadas a las necesidades de capital de cada empresa. Para ello, utiliza varios instrumentos, como préstamos amortizables a seis meses desde el 2,5% de interés nominal anual; otros préstamos estructurados a diferentes plazos; programas de bonos y pagarés a diferentes plazos, así como operaciones de «factoring».