Doña Pilar asegura que cumplió con las obligaciones fiscales

Emite un comunicado en el que reconoce ser titular de la empresa en Panamá, pero niega haber defraudado a Hacienda y haberla disuelto por «circunstancia ajena» a la de su «propia voluntad»

La infanta Pilar de Borbón ha admitido ser titular junto con su marido de una sociedad en Panamá, entre 1974 y 2014, pero afirma también que la firma nunca ha tenido ingresos "fuera del control de las autoridades fiscales".

Ayer, tres días después de la filtración de los «papeles de Panamá», uno de los españoles señalados emitió un comunicado: Pilar de Borbón, Infanta de España y hermana de Don Juan Carlos, padre del actual Jefe del Estado. En el texto, reconoce ser titular de la empresa Delantera Financiera, compañía de la que formó parte desde 1974 hasta 2014 y que gestionó el bufete internacional Mossack Fonseca en Panamá, especializado en gestionar empresas «offshore».

La tía de Felipe VI está pendiente de la investigación abierta por el Ministerio de Hacienda para averiguar si declaró los bienes dentro de nuestras fronteras, y el origen de los mismos. Con el objetivo de evitar especulaciones sobre su proceder, Doña Pilar ha decidido adelantarse: «Dicha sociedad nunca ha tenido ingresos fuera del control de las autoridades fiscales correspondientes ni tampoco ha incumplido ninguna obligación que exigiera la legislación tributaria española». Una aclaración que seguramente no esté basada únicamente en su defensa, sino en intentar perjudicar lo menos posible la imagen de la Monarquía.

Independientemente de la creación de la sociedad en un paraíso fiscal, la polémica de estos días ha girado en torno a las fechas en que se constituyó y se cerró Delantera Financiera: en agosto de 1974, verano en el que Franco, enfermo de gravedad, traspasó las funciones de Jefe de Estado al príncipe Juan Carlos, y en junio de 2014, concretamente cinco días después de la proclamación de Felipe VI. Doña Pilar, al tanto de los comentarios, asegura en el texto firmado por ella que «el frustrado intento» de ETA del secuestro de su padre, Don Juan, y de su marido, Luis Gómez–Acebo, fue el motivo por el que se plantearon iniciar una actividad profesional en el extranjero. Fue su amigo, el empresario Aleko Papamarkou, quien cedió a Gómez–Acebo la titularidad, y «por razones de seguridad personal» se creyó conveniente que ella figurase en la Junta Directiva.

La hermana de Don Juan Carlos asegura que el cáncer diagnosticado a su marido, por el que falleció en 1991, provocó que no se desarrollasen nuevos proyectos a partir de ese año, a pesar de que se cerrase más de dos lustros después. «La decisión de disolver la sociedad se produjo en la fecha en que finalmente se llevó a cabo, sin mediar ninguna circunstancia ajena a mi propia voluntad de disolverla», asegura. Para Doña Pilar, además, el hecho de que tanto ella como su marido figurasen en las escrituras de la sociedad alejan la sospecha de que existiera por su parte intención de «ocultación alguna de su existencia o participación en la misma».