Lisboa aprueba el último examen de la troika y encara la salida de su rescate

El primer ministro luso, Pedro Passos Coelho (d), y el viceprimer ministro del Gobierno, Paulo Portas
El primer ministro luso, Pedro Passos Coelho (d), y el viceprimer ministro del Gobierno, Paulo Portas

El Gobierno portugués anunció hoy que la troika ha dado su visto bueno a los esfuerzos acometidos por Lisboa para cumplir con el programa de ajustes acordado hace tres años, después de concluir la décimo segunda y última evaluación al país.

El Gobierno portugués anunció hoy que la troika ha dado su visto bueno a los esfuerzos acometidos por Lisboa para cumplir con el programa de ajustes acordado hace tres años, después de concluir la décimo segunda y última evaluación al país.

"La décimo segunda evaluación está concluida y se ha superado", anunció en rueda de prensa el viceprimer ministro del Ejecutivo luso, Paulo Portas.

El resultado positivo de esta inspección permite a Portugal enfilar la recta final de su rescate financiero, que cerrará oficialmente el próximo 17, en un ambiente de aparente confianza y tranquilidad en los mercados extensivo a toda Europa.

A pesar de advertir al país que debe proseguir con la aplicación de algunas reformas todavía inacabadas, la troika -Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional- aprobó el trabajo del Ejecutivo luso.

"Misión cumplida", resumió Paulo Portas, quien resumió el programa de ajuste acordado con la troika en mayo de 2011, un mes antes de que los conservadores lusos accedieran al poder.

El "número dos"del Gobierno recordó que el motivo que llevó a Portugal a pedir ayuda financiera fue la dificultad de acceder a financiación a tipos de interés sostenibles, ya que para vender su deuda los inversores le exigían una rentabilidad muy elevada.

"Cuando tomamos posesión -en junio de 2011-, los intereses sobre los títulos a diez años estaban al 10,6 %, y hoy están al 3,6 %", recordó el viceprimer ministro luso, quien incidió en que estas cifras "dan una idea del sentido que ha tenido el esfuerzo realizado".

"Estos años han supuesto para los portugueses esfuerzos muy dolorosos, momentos difíciles, pero donde siempre ha prevalecido la moderación", recordó Portas en referencia a la ausencia de violencia en las múltiples y multitudinarias manifestaciones desde entonces contra la troika y la austeridad.

En su opinión, los portugueses eran conscientes de que "el país se había quedado sin dinero y tuvo que recurrir a los acreedores, de los que comenzó a depender".

Portas defendió los beneficios del programa de ajustes y reformas negociado con la UE y el FMI, y destacó que Portugal espera volver a crecer este año por encima del 1 % después de tres ejercicios consecutivos en recesión.

Además, incidió en que las exportaciones lusas han duplicado su peso en la economía nacional durante este período, y que el déficit público se redujo del 9,8 % del PIB en 2010 al 4,9 % en 2013.

De hecho, esta décimo segunda inspección trimestral de los organismos internacionales a Portugal se centró en cómo lograr que el país equilibre su deficitario sistema de pensiones, entre otros asuntos clave para la sostenibilidad de las cuentas públicas lusas.

A pesar de que la próxima salida del programa de asistencia financiera permitirá a Portugal dejar de estar bajo la supervisión continua de la UE y el FMI, Lisboa deberá dar cuentas a ambos organismos hasta que devuelva de forma íntegra el préstamo de 78.000 millones de euros que le ha sido entregado progresivamente desde 2011.