Los conservadores lusos quieren a los socialistas en la reunión con la troika

El primer ministro portugués, el líder conservador Pedro Passos Coelho, ofreció hoy al principal partido de la oposición, el socialista, participar en la próxima reunión con la troika sobre el rescate financiero del país.

El primer ministro portugués, el líder conservador Pedro Passos Coelho, ofreció hoy al principal partido de la oposición, el socialista, participar en la próxima reunión con la troika sobre el rescate financiero del país.

Passos Coelho, presidente del Partido Social Demócrata (PSD, centro derecha) hizo esta oferta durante su intervención en el debate del Estado de la Nación en el Parlamento, que fue tenso y centrado en la crisis de Gobierno abierta el pasado 2 de julio.

Los tres principales partidos del país han sido llamados a alcanzar un acuerdo de salvación nacional por el jefe de Estado, Aníbal Cavaco Silva, que desea garantizar la estabilidad del Ejecutivo hasta el fin del programa de asistencia financiera, en junio de 2014.

Passos Coelho admitió hoy que existen "grandes dificultades"para negociar un "reajuste"de las condiciones exigidas a Portugal a cambio de ese rescate por la troika formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Sin embargo, consideró que sumar a las conversaciones con los organismos internacionales al principal partido de la oposición podría tener un efecto positivo, en línea con lo defendido por Cavaco.

En su alocución del miércoles, el presidente portugués defendió que un pacto entre los dos partidos conservadores que gobiernan en coalición y el Partido Socialista (PS) reforzaría la posición negociadora de Portugal frente a los organismos internacionales.

El primer ministro recordó, por su parte, que durante los dos últimos años el país ya consiguió prorrogar el vencimiento de los préstamos del rescate, flexibilizar sus metas de déficit y rebajar los intereses de la ayuda externa.

Aun así, Passos Coelho reconoció la magnitud de los "sacrificios"asumidos por los portugueses y reveló que fue precisamente la adopción de duros ajustes y recortes lo que más desgastó a la coalición conservadora en el Gobierno.

La conclusión de la quinta y la séptima evaluación de la troika a Portugal, en septiembre de 2012 y junio de 2013, respectivamente, pusieron a prueba la solidez de esa alianza, admitió, porque "hubo que tomar decisiones difíciles para el país pese a las diferencias de opinión".

Esos momentos de tensión coincidieron con la propuesta del Gobierno de subir la carga fiscal a los trabajadores, y con el debate sobre la reforma del Estado que debe lograr entre 2013 y 2014 un ahorro del gasto público equivalente a 4.700 millones de euros.

Las divergencias sobre el alcance de las medidas de austeridad entre Passos Coelho y su socio de Gobierno, el líder del democristiano CDS-PP, Paulo Portas, acabaron precisamente por llevar a este último a presentar su dimisión el pasado 2 de julio.

El primer ministro decidió no aceptarla y después de tres días de negociaciones llegó a un acuerdo con Portas para mantener la coalición.

Pero no recibió la aceptación del jefe de Estado que abogó en cambio por el "compromiso de salvación nacional"entre conservadores y socialistas.